SAN VICENTE Y LA EUCARISTIA P. Jean Pierre Renouard, c.m. Cuando visitéis la capilla de la Casa de San Lázaro, en París, 95, rue de Sèvres, no dejéis de observar, en el muro derecho según se entra, al fondo, un curioso cuadro: san Vicente favorecido por una visión mientras celebra la misa. El hecho fue atestiguado por san Vicente mismo. A la muerte de santa Juana de Chantal, en 1641, ve tres globos de fuego que van elevándose y se pierden uno en otro. El primero es el alma de la santa; el segundo, la de san Francisco de Sales; el tercero y mayor, la Esencia divina. Plasma la escena un pintor del siglo XVIII, tal vez Gaétan Sontin: en la cima del cuadro, sobre las nubes, toma asiento la Trinidad; a la izquierda los tres globos; a la derecha, rodeados de diminutos ángeles, conversan san Francisco y santa Juana. Como transpuestas, las visitandinas asisten tras de la reja a la misa del santo. Éste escribe al vicenciano Bernardo Codoing acerca de la Madre Chantal: Dios ha quer...
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