Reflexión II DOMINGO DE ADVIENTO (Padre José Antonio González, cm)




Dios cumple sus promesas de vida pero lo hace con sabiduría y sin prisas. La gracia de Dios crece y se hace fecunda pero paso a paso. Hoy el evangelio trae la figura de Juan, el bautista, quien ayuda a preparar el corazón para el encuentro con Jesús. Juan reconoce que es un instrumento del amor de Dios y no el AMOR mismo. Dios tiene su propia pedagogía para acercarse y darse a la humanidad. Pero qué difícil es en este tiempo de la “inmediatez” saber esperar con confianza, siempre vamos con prisas… ¡Qué difícil es no dejarse condicionar por las apariencias y saber reconocer la propia pequeñez…siempre nos dejamos afectar por “el qué dirán”!… ¡Qué difícil es mirar a Dios más allá de los prejuicios y dejarse amar por Él sin límites!.. Hay que dejar a Dios ser Dios… Hay que buscar que su tiempo sea también el nuestro… ¡VEN SEÑOR, NO TARDES! Feliz y bendecida semana.

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