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martes, 20 de noviembre de 2012

HECHOS MILAGROSOS



HECHOS
 MILAGROSOS


“Contemplación de los hechos sucedidos el 27 de Noviembre de 1830, en Francia”

La oración del Santo Rosario, son las escaleras que nos llevan a la contemplación de las virtudes de la Virgen María y las Magnificas obras de Dios en cada una de ellas.


“Nadie le da Gloria a Dios, quitándole honra a María, pues la Gloria de Dios, es la Honra de María”

LOS HECHOS MILAGROSOS


1.      En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
2.      Acto de Contrición.
3.      Oración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa:
Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa, que te manifestaste a Santa Catalina Labauré como mediadora de todas las gracias, atiende a mi plegaria.
En tus manos maternales dejo todos mis intereses espirituales y temporales, y te confío en particular la gracia que me atrevo a implorar de tu bondad, para que la encomiendes a tu divino Hijo y le ruegues  concedérmela, si es conforme a su voluntad y ha de ser para bien de mi alma.

Eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego hacia mí, Virgen poderosa; envuélveme en los rayos de tu gracia, para que a la luz y al calor de esos rayos me vaya desapegando de las cosas terrenas y pueda marchar con gozo en tu seguimiento, hasta el día en que bondadosa me acojas a las puertas del cielo. Amén.

4.      Primer Hecho:
“La Virgen María, visita la casa madre de las hijas de la caridad” 19 de julio de 1830
Palabras de la Virgen María: ¡Hija mía! me complazco en derramar mis gracias, sobre la Comunidad en particular, porque la amo intensamente.








5.      Segundo hecho:
“Santa Catalina privilegiada al ponerse a los pies de la madre”

¡Hija mía! Dios quiere confiarte una misión. Tendrás que sufrir, pero sobrellevarás esto pensando en que lo haces por la gloria de Dios; serás atormentada hasta que lo hayas comunicado al que está encargada de dirigirte. Se te contradirá, pero tendrás la gracia, no temas. Háblale con confianza y sencillez; ten confianza y no tengas miedo. Verás algunas cosas, da cuenta de ellas.




6.      Tercer Hecho:
“María le señala a Santa Catalina el gran misterio de la fe”

Palabras de Santa Catalina: Respecto al modo de proceder en mis penas, me señaló con su mano izquierda, el pie del altar y me recomendó acudir allí y desahogar mi corazón, asegurándome que en ese lugar recibiría todos los consuelos de que tuviera necesidad.




7.      Cuarto Hecho:
“La Virgen María Reina de las Misiones, sosteniendo en sus santas manos el Globo terráqueo de la tierra” 27 de Nov. de 1830

Sus pies se apoyaban sobre la mitad de un globo blanco o al menos no me pareció sino la mitad, tenía también bajo sus pies una serpiente de color verdoso con manchas amarillentas. Con sus manos sostenía un globo de oro, con una pequeña cruz encima, que representaba al mundo; sus manos estaban a la altura del pecho, de manera elegante; sus ojos miraban hacia el Cielo. Su aspecto era extraordinariamente hermoso, no lo podría describir.


8.      Quinto Hecho:
“María Entrega la más grande muestra de su amor: La Santa Medalla Milagrosa”

- Haz acuñar una medalla según este modelo, las personas que la llevaren en el cuello recibirán grandes gracias; las gracias serán abundantes para las personas que la llevaren con confianza.




lunes, 19 de noviembre de 2012

SAN VICENTE Y LA EUCARISTIA


SAN VICENTE Y LA EUCARISTIA

P. Jean Pierre Renouard, c.m.


Cuando visitéis la capilla de la Casa de San Lázaro, en París, 95, rue de Sèvres, no dejéis de observar, en el muro derecho según se entra, al fondo, un curioso cuadro: san Vicente favorecido por una visión mientras celebra la misa.
El hecho fue atestiguado por san Vicente mismo. A la muerte de santa Juana de Chantal, en 1641, ve tres globos de fuego que van elevándose y se pierden uno en otro. El primero es el alma de la santa; el segundo, la de san Francisco de Sales; el tercero y mayor, la Esencia divina. Plasma la escena un pintor del siglo XVIII, tal vez Gaétan Sontin: en la cima del cuadro, sobre las nubes, toma asiento la Trinidad; a la izquierda los tres globos; a la derecha, rodeados de diminutos ángeles, conversan san Francisco y santa Juana. Como transpuestas, las visitandinas asisten tras de la reja a la misa del santo. Éste escribe al vicenciano Bernardo Codoing acerca de la Madre Chantal: Dios ha querido consolarme con la visión de su reunión con nuestro bienaventurado padre y de los dos con Dios1. La cosa fue tan «sensible» (su vocablo), que nos dejó una relación, por supuesta tercera persona, de esta misa memorable. He aquí el texto que da no poco que pensar sobre el estado místico de nuestro santo
Esa persona me ha dicho que, cuando se enteró de que nuestra difunta se hallaba en extrema gravedad, se puso de rodillas para rezar a Dios por ella; el primer pensamiento que le vino a la mente fue hacer un acto de contrición por los pecados que había cometido y comete de ordinario; inmediatamente después se le apareció un pequeño globo de fuego, que se elevaba de la tierra y fue a juntarse en la región superior del aire con otro globo mayor y más luminoso; luego los dos, reducidos a uno solo, se elevaron más arriba, se introdujeron y empezaron a brillar en otro globo infinitamente más grande y más luminoso que los otros; entonces se le dijo interiormente a aquella persona que el primer globo era el alma de nuestra venerable madre, el segundo el de nuestro bienaventurado Padre y el otro la esencia divina, y que el alma de nuestra y ambos con Dios, su soberano principio.
Me dijo también aquella persona que, al celebrar la santa misa por nuestra digna madre inmediatamente después de saber la noticia de su bienaventurado tránsito, cuando estaba en el segundo Memento, en que se reza por los muertos, pensó que hacía bien al rezar por ella, pues quizás estaba en el purgatorio por ciertas palabras que había dicho en una ocasión, que parecían ser pecado venial, y que entonces volvió a ver la misma visión, los mismos globos y su unión, y que le quedó un sentimiento interior de que aquella alma era ya bienaventurada y no tenía necesidad de oraciones; esto se le quedó tan impreso en el alma, que la ve siempre en ese estado cada vez que piensa en ella. Lo que puede hacer dudar de esta visión es que aquella persona tiene tan gran estima de la santidad de aquel alma bienaventurada que no lee jamás sus respuestas sin llorar pensando que es Dios el que inspiró lo que ellas contienen a ese alma bienaventurada, y que dicha visión es por tanto un efecto de su imaginación. Y lo que hace pensar que se trata de una verdadera visión es que esa persona no se muestra nunca sujeta a ellas y nunca ha tenido más visión que ésta.2
Tenemos así representada la situación mística de la que habla san Vicente. Es de notar que acontezca durante la celebración de la misa.
El extraordinario episodio es tal vez significativo, pues nos hace pasar de la enseñanza ordinaria de san Vicente, a una comprensión más rica y más densa del lugar que ocupaba la Eucaristía en su vida y en su acción
La vía eucarística ordinaria de san Vicente
Una vida eucarística
Antes de leer a san Vicente mirémosle vivir la Eucaristía. Su enseñanza se cifra en actos. ¿Cómo no demorarse sobre este hombre, que celebra la santa misa a maravilla, diariamente? Hay testigos que se extasían: He aquí un sacerdote que dice bien la misa. Tiene que se un santo hombre de Dios. En la sacristía, antes de salir a la iglesia camino del altar, se arrodilla, examina su conciencia, y si en ella advierte algo contrario al evangelio, va en busca de su confesor. Según Abelly, su primer biógrafo – aunque sabemos que su finalidad no era completamente desinteresada pues trataba de activar la beatificación -, san Vicente depone un día las vestiduras y va a reconciliarse con un religioso; en otra ocasión, llega hasta la bodega misma, donde está el hermano cocinero, y se postra a sus pies. El Padre Coste repite: “Los que lo veían en el altar creían que tenían un ángel ante la vista. En algunos momentos, como en la palabras confiteor, in spiritu humilitatis et in animo contrito, Nobis quoque peccatorisbus, Domine non sum dignus, su voz tomaba un acento indefinible, que penetraba en los corazones. Siempre que en el evangelio salía la fórmula, amen, amen dico vobis, se detenía unos instantes para prestar una atención más particular a las palabras pronunciadas por Jesucristo”3. Está como en estado de alerta. Observa literalmente las rúbricas y quiere que la capilla de San Lázaro sea un lugar de irradiación litúrgica. Las fiestas son presididas solemnemente por él mismo, y nada es demasiado hermoso, según él, en cuanto a la elección de ornamentos y paños agrados. Prolonga luego la misa por una larga acción de gracias. De él procede esta pregunta, en la que se nos entrega íntegro, y a mí siempre me causó perplejidad, hasta tal punto nos descubre su corazón: ¿No sienten ustedes, hermanos míos, no sienten arder ese divino fuego en sus pechos, cuando han recibido el Cuerpo adorable de Jesucristo en la Comunión?4.
¿Cómo no evocar asimismo su cuarto de hora de adoración ante el Santísimo Sacramento? Ante Él lee algunas cartas de su correo, y nunca deja de visitarle antes de salir a la ciudad, y luego al volver a casa. Se atiene estrictamente a este punto de la Regla. Llegado a una ciudad, saluda siempre al Señor, y desciende del carruaje cuando oye la campanilla que anuncia a un sacerdote con el viático para un enfermo. San Vicente enseña y transmite un mensaje eucarístico, con toda la fuerza que encierra.

Una argumentación catequética
Tenemos dos sermones de san Vicente de Paúl sobre la comunión: el primero es como el borrador del segundo. La catequesis es fuerte, densa, en apariencia muy distante del «pequeño método», que le sería después tan querido. El tenor es doctrinal: naturaleza de la Eucaristía; su institución por Cristo; fundamentación bíblica; explicación teológica, que incide en la belleza de la Virgen, lo cual requiere de nosotros que engalanemos nuestra alma para recibir a nuestro creador, sabiendo lo que nosotros somos y quién es aquel a quien recibimos; como no somos más que gusanillos de la tierra, vapor de humo, saco lleno de suciedad y antros de mil malos pensamientos; y Nuestro Señor, por el contrario, es un ser eterno e infinito, esplendor de la gloria y fuente de toda gracia y hermosura.5
Cuesta en verdad algo reconocer el estilo y el pensamiento de san Vicente en estas palabras, aun cuando el texto es de su puño y letra. Tal vez cayó en el defecto del predicador, que se apropia ideas y expresiones de una fuente conocida, o bien anónima. Su biblioteca personal estaba atestada de libros, y su humor le indujo probablemente a alguna indagación descabellada.

Una enseñanza abierta sencilla
Muy otra es la enseñanza impartida a las Hijas de la Caridad. En su mayor parte, éstas viven una verídica mutación espiritual. Por la época del concilio de Trento, la comunión no era objeto de gran asiduidad… Ahora bien, el concilio manifiesta una insistencia indudable sobre la comunión frecuente6; expresa el deseo de ver participar a los fieles cada día en el sacrificio eucarístico, con todas la disposiciones requeridas para el buen uso de este sacramento. Seguro que, en concreto, las cosas no son fáciles. Es preciso hallar un justo medio entre quienes tienden al laxismo y los que propenden al rigorismo. Un libro, el de Antonio Molina, describe un trazo luminoso: es reimpreso siete veces en 1608. Pero están presentes resistencias que durarán hasta san Pío X. La costumbre de comulgar semanalmente casi llegará a ser norma; regular la comunión es ante todo competencia del confesor, tal como lo entiende san Francisco de Sales. Quieren en cambio la comunión diaria Bossuet y Fénélon.
San Vicente reacciona contra las exigencias casi imposibles de Antoine Arnauld, que en su libro De la comunión frecuente propugna un acceso excepcional a la comunión, y lo vincula a impensables condiciones de conciencia. No falta el humor, cuando nuestro landés pregunta: ¿Se encontrará algún hombre sobre la tierra que tenga tan buena opinión de su propia virtud, que se crea en situación de poder comulgar dignamente? Esto es sólo un privilegio del señor Arnauld que, después de haber puesto estas disposiciones en un grado tan alto, que ni san Pablo se hubiera atrevido a comulgar, no deja de jactarse en varios lugares de su apología, de celebrar misa todos los días7. La objeción es pertinente y conlleva una buena apertura de espíritu: nadie es digno de comulgar, pero la comunión purifica al hombre.
El mismo pensamiento se encuentra en sus pláticas a las hermanas. Sencillo y modesto auditorio, ¡con qué naturalidad se adapta a ellas! En 1646 las anima a que comulguen bien. Por encima de todo, hay que guardarse de comulgar indignamente. Se capta la tensión del momento: comulgar, pero hacerlo dignamente, he ahí la consigna. No efectuar acciones propias de un demonio, comulgando mal. Teme los ultrajes, pero le admira todavía más una comunión bien hecha, pues es hacerse una misma cosa con Dios, obtener las arras de una eternidad bienaventurada8.
La paz y la tranquilidad de la conciencia son la señal por antonomasia de una buena comunión, una marca infalible y segura. Un alma disponible es un alma formada, esculpida por la comunión. Es entonces capaz de evangelizar a los pobres: Necesitan el maná espiritual, necesitan el espíritu de Dios; ¿y dónde lo tomaréis vosotras para comunicárselo a ellos? Hijas mías, en la santa comunión9; Las hermanas son cooperadoras de Dios10; Y concluye, pero acerquémonos a este fuego para vernos invadidos primeramente nosotros, y luego, por nuestra caridad y buen ejemplo, atraer a él a los demás. Sabed, hijas mías, que la virtud capital de las Hijas de la Caridad es comulgar bien11.
¡He ahí algo que tiene aliento!. No estamos lejos de su experiencia mística. Se entiende que ha podido tener una vivencia de corazón a corazón con Dios, con el cual ha entrado en contacto profundo.

Acción por Cristo
Idéntica insistencia en 1647. La reflexión de una hermana le da pie para decir: ¡La persona que ha comulgado bien, lo hace todo bien! … Lleva a Dios en su corazón, lleva por todas partes un buen olor, no hace nada sino a la vista y por el amor de Dios… Su corazón es el tabernáculo de Dios12. Se ve a las primeras hermanas repletas de una enseñanza muy a su alcance, que no excluye la cultura evangélica, a falta de un cultivo intelectual desarrollado, si bien ellas tienen la inteligencia de la fe.
Pero dejemos que hable más prolijamente: ¡Oh! ¡qué buena observación, la de que la persona que ha comulgado bien, lo hace todo bien! Si Elías, con su doble espíritu, hacía tantas maravillas, ¿qué no hará una persona que tiene a Dios en sí, que está llena de Dios? No hará ya ciertamente sus acciones, sino que hará las acciones de Jesucristo; servirá a los enfermos con la caridad de Jesucristo; tendrá en su conversación la mansedumbre de Jesucristo; tendrá en sus contradicciones la paciencia de Jesucristo; tendrá la obediencia de Jesucristo. En una palabra, hijas mías, todas sus acciones no serán ya acciones de una mera criatura; serán acciones de Jesucristo.
De esta forma, hermanas mías, la Hija de la Caridad que ha comulgado bien no hará nada que no sea agradable a Dios; porque hará las acciones del mismo Dios. El Padre eterno ve a su Hijo en esa persona; ve todas las acciones de esa persona como acciones de su Hijo. ¡Qué gracia, hijas mías! ¡Estar segura de que Dios la ve, de que Dios la considera, de que Dios la ama! Así pues, cuando veáis a una hermana de la Caridad servir a los enfermos con amor, con mansedumbre, con gran desvelo, podéis decir sin reparo alguno: «Esta hermana ha comulgado bien». Cuando veáis a una hermana paciente en sus incomodidades, que sufre con alegría todas las cosas penosas con que puede encontrarse, estad seguras de que esa hermana ha hecho una buena comunión y de que esas virtudes no son virtudes comunes, sino virtudes de Jesucristo. Aficionaos, hijas mías, a imitar la sacratísima y augusta persona de Jesucristo, por él mismo, y porque él os hará agradables a Dios su Padre13.

Acción a favor de los pequeños
Es claro que, para san Vicente, la calidad del servicio se vincula sin ambages a la calidad de la vida eucarística. Resultado de ello son ciertas actitudes de fondo, que quienes comulgan han de vivir en primer lugar: desearlo, la acción de gracias, el recogimiento, implorar perdón por las faltas contra la comunión: ¡Misericordia Dios mío, misericordia por todo el mal uso que hemos hecho de tus gracias!14 A raíz de lo cual, da las consignas para los días de comunión: las hermanas oyen de él esta precisa indicación, cuyo giro sorprende: En cuanto a la sagrada comunión, comulgad los días que están mandados, si es que no os lo impide la atención a los pobres15. Pide a las primeras señoras de la Caridad de Châtillon que comulguen en las festividades de los santos Martín y Andrés, los dos santos de la caridad. Se ve bien su insistencia en orientar la vida eucarística hacia el servicio de los pobres.

Acción sacerdotal
Para él no cabe duda de que los seglares son sacerdotes. Por el bautismo, todos deben ofrecer la vida, todos son sacerdotes con Jesucristo. Todos forman su cuerpo místico, y tiene esta expresión admirable, justamente célebre, y ocupando aquí regio lugar:

¿Qué pensáis estar haciendo durante la santa misa? No es solamente el sacerdote el que el que ofrece el Santo Sacrificio, sino todos los que asisten a él; estoy seguro de que, cuando estéis bien instruidas en este punto, tendréis gran devoción; porque es el centro de la devoción16.
Vicente demuestra cómo, los asistentes que toman parte en el sacrificio, «participan en éste aun más que el sacerdote, si tienen más caridad que él». He aquí el contexto de la conferencia del 7 de noviembre de 1659, cuyo tema es éste:
Cuando un sacerdote celebra la misa, hemos de creer que es el mismo Jesucristo, Nuestro Señor, principal y soberano sacerdote, el que ofrece el sacrificio; el sacerdote no es más que ministro de Nuestro Señor, que se sirve de él para realizar externamente esa acción. Pues bien, el acólito que sirve al sacerdote y los que oyen la misa, ¿participan, como el sacerdote, del sacrificio que él hace y que ellos hacen con él, como él mismo dice: Orate, fratres …? Sin duda que participan, y más que él, si tienen más caridad que el sacerdote … No es la cualidad de sacerdote o de religioso lo que hace que las acciones sean más agradables a Dios y merezcan más, sino la caridad, si ellos la tienen mayor que nosotros.17.
He ahí un lenguaje próximo al de san Francisco de Sales en la Introducción a la vida devota, no menos que al de san Juan Eudes en La vida y el reino de Jesús.
El sacerdocio ministerial es por cierto admirable: ¡No hay nada más mayor que un sacerdote!18 San Vicente, como teólogo que ha asistido fielmente a clase, sabe muy bien que el carácter de los sacerdotes es una participación en el sacerdocio del Hijo de Dios19. Es misión del sacerdote interceder. Y hay una única vía de realizar esa misión, ser conformes a Cristo sacerdote, ejerciendo las dos grandes virtudes de Jesucristo: la religión hacia el Padre, y la caridad hacia los hombres20.
A decir verdad, san Vicente no separa la espiritualidad del sacerdote de la de los bautizados. El Padre Bernard Koch [en unos escritos sin igual, merecedores de publicación] explica cómo, “no propone” san Vicente “a los vicencianos una espiritualidad sacerdotal, o más bien «presbiterial», pues la Compañía se compone de eclesiásticos y laicos; propone una espiritualidad de cristianos, propia de la «religión de san Pedro». Nunca separa la espiritualidad sacerdotal de la espiritualidad misionera. Es bajo este aspecto como, a Bérulle y sus amigos de la Escuela Francesa de espiritualidad, Vicente añade, no sólo el espíritu misionero que él tenía, sino además el sentido de los pobres y de los enfermos, los olvidados de la pastoral. Teniendo ese cuadro como fondo, puede exponer la grandeza del sacerdocio «presbiterial»: nada mayor que un sacerdote, a quien él le da todo poder sobre su cuerpo natural y su cuerpo místico, el poder de perdonar los pecados21. De ese modo establece un lazo entre ambos, el cuerpo eucarístico y el cuerpo místico de Cristo”.

“Para san Vicente” – comenta el Padre Koch – “el sacerdote es a la vez hombre de la Eucaristía, de la misa, y hombre de la construcción, de la unión del cuerpo místico, por las instrucciones y la reconciliación, entre las familias y con Dios, por el sacramento”22. No está muy lejos de la actual doctrina conciliar sobre el sacerdote, cuando indica tres funciones complementarias de los sacerdotes: enseñar, reunir, celebrar. Esto se evidencia en la gobernación.
La vía de santidad para los sacerdotes es la conformidad con Cristo sacerdote. Cierto que ellos no tienen el monopolio de la santidad. Todo fiel está llamado a ser santo. A los Hermanos de la Congregación de la Misión, que son ante todo laicos, san Vicente enseña:
Otro motivo que tenéis, hermanos míos, para dar gracias a Dios, es que habéis sido llamados a una compañía, en la que cada uno tiene por finalidad su propia perfección. Así pues, estáis aquí para trabajar por la vuestra. ¡Qué gracia! ¡Cuánto motivo para humillaros! En esto podéis vosotros llevar la virtud tan adelante como los sacerdotes. Y si trabajáis fielmente en la adquisición de las virtudes, se podrá decir con razón que estáis en un estado perfecto. Y si hay un sacerdote que trabaja en ello de una forma ruin, como yo, que soy un miserable pecador, habrá que confesar que seréis mucho más perfectos que él, aunque sea sacerdote, aunque sea anciano, aunque sea superior … Vosotros podéis amar a Dios tanto como los sacerdotes …23.
En cuanto a los sacerdotes, su ideal de santidad se basa en la gloria del Padre, de modo particular en la celebración de la Eucaristía:
No basta con celebrar la misa; además hemos de ofrecer ese sacrificio con la mayor devoción que nos sea posible, según la voluntad de Dios, conformándonos, en cuanto podamos con la gracia de Dios, con Jesucristo, que se ofreció a Sí mismo en su vida mortal en sacrificio a su Padre eterno.24.
No hay tal gloria del Padre sin una caridad ardiente, sin un celo más y más fuerte, en una donación total, que prolongue la Eucaristía:
Nosotros somos el Moisés que levanta continuamente las manos al cielo por ellos25. Somos los culpables de que ellos sufran por su ignorancia y sus pecados; nuestra es, pues, la culpa de que ellos sufran, si no sacrificamos toda nuestra vida por instruirlos26.
En este sentido es cosa grande formar a «buenos sacerdotes», para que vivan de conformidad con la alteza y dignidad de su condición27. El lenguaje es «anticuado», pero la santidad real del sacerdote continúa siendo una exigencia.

Una vía eucarística más honda
Se ha dicho innumerables veces, hasta cansar e indisponer los espíritus: san Vicente no es un teórico. Pero eso no significa que no tenga un pensamiento y una visión espiritual. Su posición en cuanto a la doctrina católica es sana, y para un tiempo de renovación y de reforma en profundidad, él aporta su cautela a la actual puesta al día. Su tratamiento de la Eucaristía rebasa la simple enseñanza, y sabe él apoyarse en la verdadera doctrina para hablar sobre ella «a tiempo y a destiempo». Tres pasajes me parecen señalar especialmente el lugar céntrico que ocupa la Eucaristía.

“El amor es inventivo hasta el infinito”
Así en «la exhortación a un hermano agonizante», de 1645. Gusta de asistir a los moribundos, desde los más pequeños, como el campesino de Gannes, hasta los más grandes, como el rey Luis XIII. Un día ayuda a bien morir a uno de los primeros hermanos de la Misión. Le sugiere pensamientos piadosos, actos de confianza, de esperanza, le recuerda del amor de Dios. De repente, la exhortación adopta el tono de una larga y honda meditación sobre el testimonio supremo de amor que es la Eucaristía. Se le siente vibrar evocando la intensidad y adhesión, en el afecto de Dios hacia a los hombres que ama. El texto se hace denso, abundante, difícil sin duda para un hombre en trance de morir y puede que sin instrucción. ¿Quién tomó notas, y nos dejó tal herencia? Se puede preguntar…, pero ¿meditaría sobra el suceso por la noche? Tal vez formuló para sí, lo que había vulgarizado para agonizante…
La meditación da mucho que pensar: el amor de Dios, inventivo hasta el infinito, concibió la Eucaristía para hacerse alimento nuestro. En la lectura del texto se nos descubre su vida interior. «El amor lo puede y lo quiere todo». Este hombre, este santo vive de amor, y vive de la Eucaristía. Rebosa de esos amores:
Como el amor es infinitamente inventivo, tras haber subido al patíbulo infame de la cruz para conquistar las almas y los corazones de aquellos de quienes desea ser amado, por no hablar de otras innumerables estratagemas que utilizó para este efecto durante su estancia entre nosotros, previendo que su ausencia podía ocasionar algún olvido o enfriamiento en nuestros corazones, quiso salir al paso de este inconveniente instituyendo el augusto sacramento donde él se encuentra real y substancialmente como está en el cielo. Más aún, viendo que, rebajándose y anulándose más todavía que lo que había hecho en la encarnación, podría hacerse de algún modo más semejante a nosotros, o al menos hacernos más semejantes a él, hizo que ese venerable sacramento nos sirviera de alimento y de bebida, pretendiendo por este medio que en cada uno de los hombres se hiciera espiritualmente la misma unión y semejanza que se obtiene entre la naturaleza y la sustancia. Como el amor lo puede y lo quiere todo, él lo quiso así; y por miedo a que los hombres, por no entender bien este inaudito misterio y estratagema amorosa, fueran negligentes en acercarse a este sacramento, los obligó a él con la pena de incurrir en su desgracia eterna: Nisi manducaveritis carnem Filii hominis, non habebitis vitam Jn 6,54.28
En los medios vicencianos es hoy día de buen tono citar la frase «el amor es inventivo hasta el infinito», muchas veces para justificar, con todo derecho, todos los compromisos sociales y evangélicos, pero quien recuerde que semejante afirmación san Vicente la aplica a la Eucaristía, tendrá el beneficio de una dinámica plusvalía espiritual. Es el amor de Dios lo que capitaliza nuestra vida de caridad. Y Cristo mismo es quien hace entrega de la «agape» y conduce al servicio cotidiano: Sin Él no podemos hacer nada Jn 15,5.

“O salutaris hostia”
Se sabe asimismo el cuidado con que san Vicente perfiló las Reglas de la Congregación. Sólo al cabo de 33 años de experimentación se las entregó escritas a los vicencianos. Son literalmente un «libro de vida», mucho más inspirado que las Constituciones hoy en vigor. Un texto y un grabado señalan en ellas la importancia que san Vicente atribuye a la Eucaristía. He aquí uno y otra:
Y porque, según la Bula de fundación de nuestra Congregación, debemos venerar de una manera especialísima los inefables misterios de la Santísima Trinidad y de la Encarnación, procuraremos cumplirlo con el mayor cuidado y de todos los modos que podamos, pero principalmente cumpliendo estas tres cosas. 1. Hacer frecuentemente y de lo íntimo del corazón actos de fe y de religión sobre estos misterios. 2. Ofrecer todos los días en su honor algunas oraciones y buenas obras, y especialmente celebrar sus festividades con solemnidad y con la mayor devoción que nos sea posible. 3. Haciendo todo cuanto esté de nuestra parte para que, por medio de nuestras instrucciones y buenos ejemplos, estos misterios sean conocidos y venerados por todos los pueblos.
Y porque, para venerar perfectamente estos misterios, no puede darse medio más excelente que el debido culto y el buen uso de la Sagrada Eucaristía, ya la consideremos como sacramento, ya como sacrificio, teniendo en cuenta que contiene en sí como un compendio de los demás misterios de la fe, y que por sí misma santifica y finalmente glorifica las almas de los que celebran como es debido y de los que comulgan dignamente, y de esta manera se da mucha gloria a Dios trino y uno y al Verbo encarnado, por eso en ninguna cosa pondremos tanto empeño como en tributar a este sacramento y sacrificio el culto y honor debidos y en procurar que los demás le tributen el mismo honor y la misma reverencia, y esto procuraremos cumplirlo con el mayor esmero, en especial impidiendo, en cuanto esté de nuestra parte, que se cometa contra él la menor irreverencia, de palabra y obra, y enseñando con diligencia a los demás lo que deben creer acerca de este inefable misterio, y cómo deben venerarle29.

Las consignas son claras y formales. Tomando como centro la veneración de la Eucaristía, es misión de los misioneros formar al pueblo cristiano en «el compendio de nuestra fe», y hacer que viva en contacto con la hondura del misterio.
Haciendo eco a esta línea de conducta, san Vicente llega a la minucia, cuando elige una ilustración precisa para frontispicio del libro de la Reglas. Se ha reproducido fielmente un siglo tras otro, en las sucesivas ediciones. Cuatro escenas resumen lo esencial en la vida espiritual de la Congregación:

en el primero está la Trinidad: Sancta Trinitas unus Deus
en el segundo la Anunciación: Verbum caro factum est
en el tercero la Eucaristía: O salutaris hostia
en el cuarto la Sagrada Familia: Et erat subditus illis.
Queda dicho todo: hay que vivir y hacer vivir el amor divino tal cual es vivido en la Trinidad, por el misterio de la Encarnación, al que prolonga el de la Eucaristía. Todo para Dios en la obediencia a su Nombre. Hoy, Dios nos habita, y es esa Buena Nueva la que el misionero debe anunciar.

La catequesis
¿Cómo anunciar esa Buena Nueva? Ciertamente por la predicación, pero también por la catequesis. Se sabe la importancia a ella atribuida por san Vicente. En sus numerosas misiones, él mismo la garantiza; la pone como piedra clave de su edificio misionero. Está la catequesis menor, para los niños solos; y la mayor, para todos: los niños son de ese modo catequizados de nuevo en presencia de sus padres. Nuestro santo afirma: Todo el mundo está de acuerdo en que el fruto que se realiza en la Misión se debe al catecismo30. La catequesis [«doctrina»] es la baza la misión.
Tenemos retazos de un catecismo que él redactó. La Bibliothèque Nationale tiene un “Catéchisme de Saint Vincent”… Tres capítulos se reparten el primer plano: la Trinidad, la Encarnación y … la Eucaristía. De otro lado, el catecismo malgache de 1657 es cercano a san Vicente, si no ya inspirado por sus explicaciones. Se debaten los expertos. Pero, al hojearlo, bien se ve el alto lugar que ocupa el Santísimo Sacramento del Altar: hace su entrada en el capítulo sexto, y recibe atención a lo largo de treinta más.

El medio doctrinal del santo nos comunica de ese modo, que Vicente da una gran importancia a la iniciación eucarística. Y todo el mundo le reconoce como institutor de la «primera comunión».
La primera comunión
Acaba una misión. San Vicente y los misioneros han trabajado el campo del Señor durante días y días. A los niños juzgados suficientemente preparados e instruidos «en las verdades necesarias a la salvación», se les dispone para que se acerquen por primera vez a la sagrada mesa. Poco a poco, el rito así instaurado gana en amplitud, y se hace costumbre una cierta solemnidad, por lo cual dará san Vicente a aquellos misioneros que hacen retiro el año 1635: Huir de las pompas y de la aparatosidad extraordinaria en las procesiones y comuniones de la juventud31 Muchos párrocos aplaudirán esta consigna, pero que no olviden el sentido dado por «el gran santo del gran siglo» a la primera comunión. No es ella profesión de la fe, sino la solemnidad de un primer contacto con Jesús-Hostia [¿? Cristo-Sacramento]. Debe sin duda leerse con atención el mensaje que, por encima del tiempo, nos deja san Vicente:
Es uno de los [medios principales] que tenemos para tocar a las personas mayores, que tienen el corazón duro y obstinado, pero se dejan convencer por la devoción de los niños y por el cuidado que en ellos se pone32
¿Los niños, evangelizadores de los adultos? ¡Uno entre los milagros de la Eucaristía!

Perpectivas para hoy
Leyendo con atención a san Vicente, se evidencia cómo sitúa a la Eucaristía en la prolongación de la Encarnación. En la sagrada forma, no adora san Vicente al solo Señor crucificado, sino también al Salvador hoy presente al mundo y al hombre. Cristo continúa en cada misa su obra de salvación, de liberación, de sanación; los signos de la salvación continúan siendo dados, como lo fueron a los enviados de Juan Bautista. El Señor se muestra en acción. Actúa en relación a y en contra de todo, pese a nuestro pecado, a nuestra torpeza, nuestra falta de fe, a nuestra crasitud humana. Para eso viene de nuevo. Él es el gran actor de nuestras Eucaristías. Toda misa, toda comunión es el lugar efectivo donde se efectúa la salvación del mundo y nuestra salvación colectiva y personal. En ese sentido ninguna misa es banal, existe sólo el acto salvador de Cristo, tan presente como el propio acto creador.

Y así puntualiza san Vicente las consecuencias de nuestra participación: hacernos una «tierra de encarnación», expresión bellísima, a imagen de la Virgen María. Se nos invita de ese modo a ponernos en estado de cultivo, a esparcir la enjundia de nuestra buena voluntad y de nuestra acción, a recibir la gracia acumulada en esa Eucaristía. Nos quiere asimismo en espera de que Nuestro Señor nos marque, dándonos la flor y nata de su espíritu. Se hace eco del Apóstol cuando dice a Antonio Durand: Debe vaciarse de sí mismo para revestirse de Jesucristo33. Toda adhesión a la Eucaristía es una llamada a la implicación a construir el mundo y servir a los hermanos.
A la luz de la enseñanza de san Vicente, nos vemos sin duda cuestionados, y podemos hacer revisión de vida, para afinar en nosotros la presencia activa de Cristo en la Eucarístía.
Presencia: ¿a qué equivale? «Yo soy el pan de vida» es tanto como decir: «Heme aquí». La fórmula de la consagración subraya el carácter personal de la presencia del Señor. Necesitamos oírnos gritar: «Es el Señor»34.
Es presencia activa: sabemos por experiencia hasta dónde puede ser invasora una presencia. Desde el momento en que el ser humano es dos, no se pertenece. Es del otro tanto como de sí mismo. Hace las cosas del otro al igual que las suyas. Actúa tanto por el otro como por sí mismo. Ahora bien, Cristo nos invade, nos hacemos carne de su carne, «una misma cosa con Él»35.
Como la Encarnación, la Eucaristía es también intercambio. Por ella somos divinizados. Si somos sinceros, de cada misa salimos tocados. Toda Eucaristía nos orienta indisociablemente hacia Dios y hacia el prójimo. Imposible situarse en su lógica sin amar mejor a los demás. Toda comunión nos pone en una común-unión. Lo decía Juan-Pablo II: «El sentido auténtico de la Eucaristía se hace por sí mismo escuela de amor que se efectúa en favor del prójimo». Es preciso que nos re-apropiemos las palabras de san Vicente: Acudid a la santa comunión siempre que os lo permita la bondad de Dios … allí es donde hay que ir a estudiar el amor36.
La Eucaristía en consecuencia nos hace misioneros. Dios viene a nosotros para transformarnos en Sí y, por nosotros, para transformar el mundo. Somos enviados a testimoniar la poderosa transfiguración experimentada en la Eucaristía, participando en la transformación de las condiciones existenciales de aquellos que nos rodean. En ese sentido, la Eucaristía, vivida a la manera vicenciana, nos hace profetas y nos remite a sus preferidos, los pobres. Aun a riesgo de repetirme, el «test» de una Eucaristía bien vivida es la caridad, el amor efectivo a los desdichados. San Vicente nos presta un servicio, recordándonos lo esencial: precisa hacer tangible el evangelio y anunciarlo a los pobres, porque ellos lo necesitan más, es mayor su indigencia, y su suerte reclama justicia de Dios.

Por fin, cuando san Vicente habla de «dejar a Dios por Dios»37, entiende: dejar un encuentro con Dios en la misa, hondamente personal y enriquecedor, para vivir, en la persona de los pobres, un encuentro con Dios, menos gratuito y más difícil. Nos saca así de toda rutina, de toda esclavitud, – aun la sacramental -. Recuerda que nuestra fe se vive y se realiza en la acción:
¿Qué le aprovecha, hermanos míos, a una decir: “Yo tengo fe”, si no tiene obras? … Pues como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también está muerta la fe sin las obras38.
Notas:
SVP II, 180  ▲
SVPX 141-142  ▲
Coste, P., El Señor Vicente, III, p. 240  ▲
Abelly, 603; SVP, XI, 807  ▲
SVP, X, 44  ▲
sess. XIII, can. 8  ▲
SVP, III, 340  ▲
SVP, IX, 227  ▲
SVP, IX, 22  ▲
SVP, IX, 229  ▲
SVP, IX 229  ▲
SVP, IX, 307-308  ▲
SVP, IX, 309  ▲
SVP, IX, 319  ▲
SVP, IX, 811  ▲
SVP, IX, 25  ▲
SVP, XI, 646  ▲
SVP, XI, 391  ▲
SVP, XI, 403  ▲
SVP, VI, 360  ▲
SVP, XI, 391  ▲
El rostro del sacerdote según SVdP, CEME, 2004, p.54  ▲
SVP, XI, 404  ▲
Abelly, p. 600  ▲
cfr. Ex 17,8-13  ▲
SVP, XI, 121  ▲
SVP, XI 392  ▲
SVP, XI, 65-66  ▲
SVP, X 507-508  ▲
SVP, I, 441  ▲
SVP, XI, 30  ▲
SVP, III, 112-113  ▲
SVP, XI, 236  ▲
Jn 6:35; Mc 6,50; Jn 21,7  ▲
cfr. Jn 6,57; 15,4  ▲
SVP, XI, 280  ▲
SVP, IX 725  ▲
Sant 2,14,26  ▲





La devoción eucarística en San Vicente de Paúl

Tabla de contenidos de este artículo1.- Exhortación a un hermano en trance de muerte 2.- Las Reglas Comunes de la Misión 3.- El catecismo de la Misión 4.- La Eucaristía es fuente de plenitud de vida cristiana a) Participar bien en la misa b) La comunión c) Los deseados efectos de la Sagrada Comuniónd) La … [Leer el artículo completo]

domingo, 4 de noviembre de 2012

NOVENA BÍBLICA DE LA MEDALLA MILAGROSA

Novena Bíblica de la Medalla Milagrosa 2015

autor: Andrés Felipe Rojas Saavedra


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Dios! que en tu inmensa bondad has revelado a los hombres tu amor por medio de Tu Hijo, enviado en la plenitud de los tiempos para predicar el Reino de misericordia y bondad, que tú nos has prometido; permítenos a nosotros, que desde nuestra debilidad podamos ser cada vez más tus hijos amados.
Te pedimos que las personas que oramos con fe esta novena en honor a la Virgen Milagrosa, podamos anunciar con alegría el Evangelio de tu Hijo y así alcanzar los favores prometidos por tu Madre a Santa Catalina Labouré.

Acto de consagración personal:
Señor nos encontramos en tu presencia para ser instrumentos de tu bondad, con los más pobres, que a ejemplo de San Vicente de Paúl podamos ver en cada pobre el esplendor del rostro de Cristo, danos un corazón abierto a Tu gracia para que podamos vivir en humildad, en sencillez y pobreza.
Padrenuestro, Gloria



Virgen Bendita y Gloriosa, somos tus hijos y nos consagramos por entero a tu Corazón Inmaculado, acoge buena madre las súplicas que nacen desde lo más hondo del corazón, para que seas nuestra guía y nuestro amparo. Que bajo tu protección e iluminados por el Espíritu Santo hallemos paz “no como nos la ofrece el mundo” y encontremos “la verdad, el camino y la vida” para saber en lo que debemos creer, seguir y vivir.

Mira Madre nuestro hogar, que a pesar de las dificultades encontremos refugio en tu compañía y cuando estemos felices que nunca se acabe el vino de nuestra alegría. Que nunca en nuestro hogar haya discordia para ser reflejos de tu hogar nazareno. Limpia, te rogamos,  los corazones de quienes oramos con fe esta novena, preparándonos espiritualmente para recordar tu legado de amor que se difunde por todo el mundo a través de tu santa medalla.

Acto de consagración personal, para orarlo en silencio:

Virgen María te amo y te recibo hoy en mi corazón.
Haz que como tú guardemos el evangelio de tu hijo en nuestros corazones y sepamos ser prudentes con nuestros comentarios, amables en nuestro trato,  serviciales y atentos a las necesidades de nuestro prójimo. No dejes madre que nos apartemos del camino hacia tu hijo y que nos mantengamos en vela para encontrarnos con Cristo en el banquete celestial. Amén.
- Oh María sin pecado concebida
- Rogad por nosotros que recurrimos a vos
Dios te salve María….


Madre Milagrosa, para ti hoy nuestra alegría, tú que por ser sencilla te coronaron de Rosas.
Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que acudimos a ti.

En mil ochocientos treinta,
En Francia Calle del Bac,
A una pobre novicia,
La virgen santa se apareció.

En vísperas de San Vicente
En una noche Julio
La Madre dejo su trono
y a la tierra descendió

Siendo la media noche
Un Ángel se apareció
Para darle un anuncio
De parte de la Madre De Dios.

Las luces se iban prendiendo
Las puertas se iban abriendo
Y al llegar a la capilla
La hermana ansiosa la esperó.

La voz del cielo anunciaba
Que la madre llegó
La sede sacerdotal
Con humildad ella ocupó.

La hermana Catalina
Sus  manos colocó
En las piernas  de la Madre
La cual tarea le encomendó.

En una mañana de Noviembre
los sentidos no lo percibieron
pero un corazón atento
Nuevamente a la madre observó

Las insignias de la medalla
Que Catalina vio
Se ha convertido
En fuente de milagro y amor.

Haz acuñar una medalla
La virgen le pidió
para ser portada por los fieles
con gran devoción

Madre Santa tu gran Medalla
Es emblema de tu amor
Hoy nosotros  la portamos
En señal de devoción.


Día Primero

El mundo nos ofrece alegría, Dios nos ofrece vida eterna


Símbolo: Tener presente el siguiente símbolo para colocar en un lugar visible: Dos óvalos de icopor o cartulina que serán la base de la Medalla Milagrosa

Lectura del Texto Bíblico: Génesis 3, 14-15:
Entonces Yahveh Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu  vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.  Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»
Palabra de Dios.

Reflexión: Hermanos desde el comienzo de la creación existe un enemistad entre el hombre y el mal, el pecado nos aparta de Dios, nos conduce hacia una muerte lenta pero segura, Dios por el contrario nos llama para una vida eterna, que no conoce el ocaso. El pecado no ha ganado la batalla, fue vencido por la entrega de amor sublime de Cristo en la Cruz. María es aquella mujer anunciada desde el comienzo de la creación, vientre purísimo en el que Dios fijo su mirada antes de que existiera, por eso reconocemos que María es mujer inmaculada que con su sí ha pisado la cabeza de satanás y ha dado fin a una lucha que lleva a los hijos de Dios a la desobediencia.

Explicación del Signo: la Virgen María quiso que su medalla fuera portada en el pecho de los que la llevarán con fe, en estas dos caras de la medalla esta contenido un micro evangelio cargado de significados y en estos óvalos se contiene el misterio de la salvación.

Actividad: Vamos a llevar a la novena diferentes recortes de revistas o periódicos que contengan noticias buenas y malas de la realidad del país, invitamos a los participantes aportar sobre la realidad social, política y religiosa del lugar donde vivimos. Tratamos de responder a la pregunta ¿Quién gobierna nuestro mundo?

Día SegundoMaría, mujer sin mancha.

Símbolo: A uno de los dos óvalos que hemos traído del día anterior vamos a poner  la Jaculatoria: “Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos”

Lectura del Texto Bíblico: Lucas 1, 26-33
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,  a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.  El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
Palabra del Señor.

Reflexión: “¡Su Reino no tendrá fin!”, su reino se prolonga en nosotros, herederos del Reino, Hermanos hoy la Santísima Virgen María nos invita a creer, como cree ella, en las promesas de Dios, ella la primera creyente, ha formado en su corazón  el modelo de virtudes de todo creyentes.
María es la llena de gracia, cómo ella no existe otra mujer en todo el mundo, ella fue prefigurada por los profetas, anunciada por Isaías, cuando inspirado por Dios, escribió “Una Virgen dará a Luz un Hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (DIOS CON NOSOTROS)”  El cuerpo de María fue preservado de toda mancha de pecado original por los méritos de Cristo y por voluntad de Dios, que todo lo que quiere lo hace, pues para Dios no hay nada imposible.

Explicación del Signo: La Jaculatoria, es la oración que la Santísima Virgen María le enseño a Santa Catalina Labouré, en ella se contiene el misterio de la inmaculada concepción, dogma de la Iglesia Católica que para 1830, aún no se había aprobado. Más tarde el Papa Pio IX, en la bula “Ineffabilis Deus” proclamaría oficialmente la Inmaculada Concepción de la Virgen María el 8 de diciembre de 1854.

Actividad: A modo de conversatorio ¿Cuáles son las virtudes de una Madre? Y ¿qué virtudes encontramos en la santísima Virgen María que nos enseña el Evangelio?

Día TerceroLa Virgen primera discípula y arca de la Nueva Alianza


Símbolo: Al Ovalo que le pusimos la Jaculatoria el día de hoy en el centro le vamos a colocar la imagen de la Virgen María (sin la culebra, sin el mundo y sin los rayos)

Lectura del Texto Bíblico: Apocalipsis 12, 1-2
Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz.
Palabra del Señor.

Reflexión: Dios nos ha dado una gran señal en el Cielo, María, la primera discípula, la primera creyente del nuevo testamento,  evangelizadora de todos los tiempos, ya que por fe creemos que ella sigue viniendo a este mundo a dar misión  a sus escogidos, y podemos tener la certeza de que ella misma bajo de los cielos a la Rue de Bac a entregar la Medalla Milagrosa a Catalina, y podemos decir que es un prodigio celestial, que ha llegado a nuestro días, cómo lo dijo en 1832 el obispo de Queleen, cuando autorizó la acuñación de la medalla: “Que se difunda la Medalla, y se conocerá el árbol por sus frutos”. Decimos que María es arca de la nueva Alianza porque en ella estuvo Cristo, la palabra hecha carne, la síntesis de la ley y los profetas, el Dios nuestro, nuestro salvador.

Explicación del Signo: María en la Medalla Milagrosa se presenta con los brazos abiertos, acoge a sus hijos, ella también representa a la Iglesia, que es esposa fiel de Cristo, en el Apocalipsis se nos presenta una mujer vestida de sol que sufre con dolores de parto, esto quiere decir que la Iglesia sufre, como sufrió María, dolores de parto, al anunciar a Cristo en medio de las persecuciones de satanás.

Actividad: en el suelo vamos a hacer un collage con imágenes de la Virgen, bajo cualquier advocación (cada participante anticipadamente traerá alguna que tenga en su casa) a modo de conversatorio: ¿Conoces la historia de alguna de las advocaciones? ¿Qué conoces de la Milagrosa?

Día CuartoCristo ha vencido el poder del maligno

Símbolo: debajo de la Imagen De La Virgen que colocamos ayer vamos a poner la serpiente y el mundo.

Lectura del Texto Bíblico: Apocalipsis 12, 3-5
Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de = las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz. La mujer dio a luz un  Hijo varón, el que ha de  regir a todas las naciones con cetro de hierro; = y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta  su trono.
Palabra de Dios.

Reflexión: El libro del Apocalipsis nos recuerda que “fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que nos acusaba ante Dios día y noche” (Apocalipsis 11, 12) por el Cordero degollado, el ser humano no puede seguir poniendo su corazón en aquel que perdió pelea, es decir en el Demonio y todas sus seducciones, apostemos a vivir una vida llena de fe y alegría en aquel que ganó, triunfó, resucitó y venció con su sangre el poder oscuro que gobernaba en el mundo. Pero Juan en el capítulo uno, nos recuerda que vino la luz al mundo y muchos prefirieron las tinieblas, por eso hoy a través de María quién también venció el pecado, no por sus propias virtudes, sino porque creyó en Dios y en su propio Hijo, porque se hizo discípula, pudo caminar en la luz y vencer las tentaciones de este mundo.

Explicación del Signo: La serpiente representa el enemigo antiguo, que tentó a Eva y causo la expulsión de los primeros habitantes del paraíso, es decir quién los alejo de la gracia de Dios. La promesa en medio del castigo, era que una mujer pisaría la cabeza de la serpiente. Y un antiguo sermón nos recuerda “que por la desobediencia de Eva se cerraron las puertas del paraíso y por la fe de María se abrieron de nuevo”

Actividad: a modo de conversatorio ¿Cómo podemos reconocer que en nuestro mundo actual, satanás sigue conquistando almas de Dios, para alejarlas de la Gracia Divina?

Día Quinto“Estos Rayos que ves son las gracias que quiero derramar sobre vosotros”


Símbolo: le ponemos los rayos en las manos a la imagen de la Virgen.

Lectura del Texto Bíblico: Juan 2, 1-11
Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.» Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba.  «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.» Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.
Palabra del Señor.

Reflexión: La primera manifestación de Jesús en público, fue por pedido de la Santísima Virgen María, ella acude a su Hijo porque bien sabía, que Él era la solución para esta situación penosa de ese matrimonio en Caná. Hoy nosotros somos esa familia, a la que se le ha acabado el vino, es decir, que ha perdido el horizonte, la alegría, el amor, porque sin vino no hay fiesta, sin Cristo no hay vida. María nos enseña la insistencia en la oración, ser presurosos y atentos a las necesidades de nuestro prójimo, ella no se quedó indiferente ante esta situación por el contrario, busco la solución más sensata, Cristo. Ella actualmente intercede por sus hijos, se manifiesta a la humanidad y sirve como intercesora y abogada de los hombres y mujeres ante Dios.

Explicación del Signo: Los Rayos, significan las Gracias que la Santísima Virgen María quiere derramar sobre todos sus hijos que acuden a ella con fe y devoción. Ella misma le ha dicho a Catalina que de sus manos se desprenden unos rayos que no dan luz, estos representan los favores que ella desea dar a sus hijos, pero que sus hijos no se los piden.

Actividad: a modo de conversatorio dos o tres personas que nos cuenten un testimonio de vida, de conversión o simplemente un hecho en sus vidas donde allá reconocido la intercesión de la Santísima Virgen María.  

Día Sexto“La Iglesia de Cristo”

Símbolo: en el otro ovalo vamos a colocar las Doce Estrellas.

Lectura del Texto Bíblico: Marcos 3, 13-19
Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo  y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.
Palabra del Señor.

Reflexión: Los Apóstoles fueron los encargados de propagar por el Mundo el mensaje de Jesucristo, la Iglesia que germino por la sangre de Cristo, se extendió por el mundo a través del testimonio y del martirio de estos doce hombres de profesiones humildes. María es la reina de Los Apóstoles, con ella la Iglesia primitiva permaneció en vela esperando la promesa del Espíritu Santo, alentó a los seguidores de su hijo a permanecer firmes en la fe, así como ella permaneció firme en el calvario. Ella que presidió el cenáculo en el día de pentecostés, alienta a la Iglesia a seguir orando para pedir un nuevo pentecostés, que nos haga salir de nosotros mismos, e ir a encontrarnos con los pobres, con los que sufren, con los hombres y mujeres de nuestros tiempos que aún no se les ha anunciado el Reino de Dios.

Explicación del Signo: Las doce estrellas que están en el reverso de la Medalla Milagrosa, representan a la Iglesia Católica, que fue fundada sobre doce columnas, es decir sobre los doce apóstoles que también representan las nuevas tribus de Israel (12 también).   

Actividad: Tener en un lugar visible la foto del Papa Francisco, del obispo de nuestra Diócesis y de los sacerdotes de nuestra parroquia.  A través de este signo reconozcámonos Iglesia escogida por Dios que camina en busca de la Salvación.

Día SéptimoEl que quiera seguirme, que tome su cruz y me siga

Símbolo: en el Centro de las Estrellas colocamos la Cruz.

Lectura del Texto Bíblico: Juan 19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.
Palabra del Señor.

Reflexión: Ante la desolación y la dispersión de los discípulos por el escándalo de la Cruz, la Palabra de Dios, nos dice que sólo había cuatro mujeres y un apóstol. El mismo Cristo que era aclamado por muchos, que no podía transitar por las calles por el gentío que acudía a él, estaba elevado sobre la tierra siendo contemplado y escuchado por unas pocas personas. Cristo en la cruz dejo su testamento, de su costado abierto nació la Iglesia, así como del costado abierto de Adán fue creada su esposa Eva; y viendo a la Virgen, la dio como Madre a toda su Iglesia, es necesario ser discípulos amados para acoger a María en nuestras casas, con ella en nuestro hogares seremos más felices, estaremos completos, porque ella nos enseña que hay que permanecer de pié ante las dificultades, porque nunca puede haber resurrección sin pasar por el tormentoso recuerdo del Getsemaní.

Explicación del Signo: La Cruz esta sobre la M en la Medalla Milagrosa tiene un doble sentido teológico, el primero nos recuerda que Cristo en la Cruz nos dejó a la Virgen María como nuestra Madre y el segundo que por María nos vino Cristo el salvador del mundo. La Cruz es el estandarte de victoria con ella Cristo venció la muerte y nos dio vida eterna.    

Actividad: En una hoja en blanco cada participante apuntara las cosas que atormentan su vida de fe, doblara la hoja y la entregará al coordinador de la novena, con cada uno de los papeles se hará una cruz, que nos recordará que todos esos padecimientos se unen constantemente al dolor de Cristo en la cruz.  Luego se pueden quemar.

Día Octavo“María nuestra madre, ejemplo de obediencia”

Símbolo: debajo de la Cruz que pusimos ayer, ponemos la M

Lectura del Texto Bíblico: Lucas 1, 39-45
En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»
Palabra del Señor.

Reflexión: Con las palabras de Isabel inspirada por el Espíritu Santo, se concluye la oración del “Dios te salve”, Isabel se siente llena de alegría y gozo por que recibe la visita de Jesús en el vientre de María, pero ella reconoce además que María es bendecida por encima de todas las creaturas, que está llena del Espíritu Santo, pues con la encarnación se realizó el primer pentecostés.
Encontramos a María presurosa, una vez recibe el anuncio del ángel sale atender a su prima, sabiendo que ella era anciana y un parto a su edad no era nada fácil, le sirvió y la atendió todo el tiempo hasta su parto, podemos agregar con seguridad que María recibió a Juan el Bautista en sus manos, atendió en sus primeras horas de vida al precursor de su Hijo; Junto con Isabel podemos clamar la presencia de la Virgen en medio de nuestras dificultades, para decir con ella ¿Quiénes somos nosotros para que venga a nuestros hogares?

Explicación del Signo: La M es la primera letra del nombre de María,  María significa: la vidente, la estrella de mar, la elegida, la Señora.

Actividad: Se puede hacer un dramatizado del texto Bíblico,  o sí se prefiere pueden invitar a los participantes a escribir su propio Magníficat (La oración compuesta por la Santísima Virgen que exclamo después del saludo de Santa Isabel)

Día Noveno“Dos corazones entregados por la Humanidad”

Símbolo: debajo de la Cruz y la M, ponemos los dos corazones, uno traspasado por una espada, otro coronado de Espinas.

Lectura del Texto Bíblico: Lucas 2, 34-35
Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones»
Palabra del Señor.

Reflexión: El Corazón de Nuestra Madre, esta traspasado por una espada de dolor, su Hijo es signo de contradicción en medio de nuestro mundo, que desea vivir sin Dios. Dos corazones que se amaron entre sí, se entregaron mutuamente por la salvación de la humanidad, ambos unidos y traspasados. Dos corazones triunfantes que levantan al pobre y dignifican al hombre y la mujer de hoy, que ocupan el centro de la espiritualidad, que bombean sangre y purifican a la Iglesia.

Explicación del Signo: El corazón coronado de espinas es el de Jesús, y el corazón atravesado por una espada es el Corazón de María. Dos corazones que experimentaron el martirio y la indiferencia de los hombres y mujeres.  

Actividad: ¡Terminamos la Medalla Milagrosa! Ahora invitamos a todos los participantes a dar una reflexión final, sobre las enseñanzas que recibieron a los largo de estos nueve días. Concluimos la novena con un ágape fraterno.



Dios Padre creador, que con gran amor has hecho al hombre a tu imagen y semejanza, que olvidando los actos de infidelidad has permanecido fiel y muestras constantemente tu amor misericordioso. Tú que te  fijaste en tu jardín y separaste a María como la mejor flor de entre las mujeres, haz que quienes contemplemos a la Madre de tu Hijo, logremos imitar como ellas las virtudes de pobreza, sencillez y humildad.
Oh Divino Maestro, que “tanto amaste a los pobres que quisiste hacerte pobre también” y al venir nos enseñas el camino correcto, haz que cuantos suplicamos con fe a la bienaventurada Virgen María, tu santísima Madre, logremos por su intercesión alcanzar las promesas de las bienaventuranzas que tú predicaste, y ella mejor que nadie las practicó.

Espíritu Santo aliento vivo de la Iglesia, que envolviste a la Virgen Madre en los poderosos dones  de tus Gracia, haz que siendo fieles a la palabra dada a los apóstoles permanezcamos unidos a “un solo rebaño y a un sólo pastor”, para ser como María signo de unidad y servicio para los más pobres.
 Oh Gloriosa Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, haz que cuantos oramos con fe esta novena imitemos siempre tu virtudes y podamos algún día unirnos en tu alabanza a la Divina e Indivisible trinidad y cantar junto con los ángeles celestes: “Santo, Santo, Santo es Nuestro Dios”. Amén

LETANÍAS A LA VIRGEN MILAGROSA, PIDIENDO POR LA FAMILIA VICENTINA

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios
.
María, Mujer sin Mancha.
María, Princesa Inmaculada.
María, Reina de las Misiones.
María, Promotora de la Caridad.
María, Mujer pobre, sencilla y humilde.
María, Virgen Poderosa.
María, Mujer del Apocalipsis.
María, Nueva Eva.
María, Madre Milagrosa.
María, Madre de todos en particular.
María, Intercesora de todas las Gracias.
María, madre de los rayos.
María, autora de la Medalla Milagrosa.
María, Madre de Santa Catalina Labouré.
María, Madre de las Hijas de La Caridad.
María, Madre de la Congregación de La Misión.
María, Fundadora de las Juventudes Marianas Vicentinas.
María, Patrona de la Asociación de la Medalla Milagrosa.
María, Ejemplo de la Sociedad de San Vicente de Paul.
María, protectora de la Asociación Internacional de Caridad.
María, Patrona de toda la Familia Vicentina.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN.     
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas. Por Cristo nuestro Señor. Amén.



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