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martes, 30 de septiembre de 2014

LA SISTEMATIZACIÓN DE LA HERENCIA VICENTINA (1660- 1703)

LA SISTEMATIZACIÓN DE LA HERENCIA VICENTINA (1660- 1703)

Por: Sem. Isaias Rolon Bautista 



1.      LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN EN 1660.

San Vicente había sido uno de los máximos protagonistas de la tercera evangelización; esta se produjo posterior a la época de las dos reformas, caracterizada por, la tentativa búsqueda de efectuar una cristianización completa a través de la total uniformidad religiosa, la disciplina, el confesionalismo y el proselitismo de masas. La primera había sido la de la era apostólica. La segunda puede considerarse, la constantiniana y la germánica.

Vicente participó de la hazaña de la reconquista católica con la doble arma de la predicación misionera y de la caridad. Además de la creación de una densa red de Seminarios, como respuesta a una necesidad que a los ojos de San Vicente era urgente.

A su muerte había misiones en Madagascar y en las islas Hébridas, de manera que se observa con claridad el gran despliegue misionero que ha tenido la Misión hasta este momento no se estaba limitando a un territorio, sino que su visión era ir más allá de la fronteras.

Cabe destacar que en 1660 La Comunidad era compacta, es decir, tenía una organización excepcional. Era Pequeña pero sólida, bien estructurada en el orden espiritual, también en lo material contaba con el apoyo de importantes personajes de la sociedad de la época.

La estructura legal fundamental estaba asegurada. Si tenemos en cuenta que jurídicamente contaba con todas las aprobaciones requeridas para evangelizar no solo en Francia sino también en cualquier lugar del mundo, además se había conservado la tradición espiritual que había iniciado San Vicente. La Congregación de la Misión, era una realidad en la Iglesia.

La Congregación tenía ministerios bien definidos: misiones en los campos y seminarios en los que se evangelizaban y formaban los futuros sacerdotes de la Iglesia; La Pequeña Compañía gozaba de buena estima, era reconocida ante la sociedad por su carisma específico que a la vez incitaba a una transformación en el seno de la Iglesia; San Vicente había proyectado la mejor imagen, esta era la prenda de garantía, su espíritu era el mejor patrimonio con el que contaba la Congragación  ejercía un papel propio.[1] A este momento la Misión contaba con un buen número de  misioneros, esto indica que la Congragación era influyente y atrayente pera los jóvenes que vocacionalmente se sentían llamados al Servicio en la Iglesia.

“En aquel momento, las provincias eran seis: Francia, Poitou, Champagne, Aquitania, Saboya e Italia. Polonia no estaba representada todavía. Pero la división no era rígida. Los Visitadores, por ejemplo, no residían en sus Provincias; el paso de misionero de una Provincia a otra era cosa común. De ese modo se combinaban unidad y eficacia.”[2]

En este documento hablaremos de los primeros superiores generales contando sus principales incidencias en la vida de la Congregación.

2. P. RENÉ ALMERAS. (1661-1672)


2.1  Biografía

Nació en Paris el 5 de febrero de 1613, su familia tenía cierto relieva social. Su padre había sido secretario de Enrique IV  y de María de Medicis, contralor general de correos, este era uno de los cargos de más prestigio de la época; en principio se había opuesto a la vocación de su hijo, al final de su vida se sintió conquistado por los misioneros y a los 81 años entró él mismo a la Congragación. Almeras a los 24 años era miembro del Gran Consejo, tribunal jurídico de la época. Fue admitido en la Congregación en 1637. Se entregó sin reserva, pero el exceso de celo perjudicó su salud. Se le encomendó la visita de varias casas de la Congregación, más tarde fue nombrado superior en Roma. Fue superior del Seminario de San Carlos, asistente General y Visitador de Poitou. Era un hombre de carácter, franco, inicialmente se opuso a la introducción de los votos en la Congregación. Fue un  Hombre de toda confianza de S.V. eficaz y hábil. Paternal, benigno y Paciente.

2.1  Generalato

Su periodo inicia en 1660 como consecuencia de la muerte del fundador de la Misión. Es importante señalar que el mismo San Vicente lo supo formar para que lo sucediera en el cargo, tanto así que dejó escrito su nombre en una papeleta para que lo tuvieran en cuenta en el momento de la elección. En su gobierno contó con la ayuda de tres asistentes: Juan Dehorgny, Tomás Berthe y Edmundo Jolly. Durante su generalato “la Congregación consolidó todas sus posiciones en Francia, Italia, Polonia y las Islas Británicas y avanzó en la carrera apostólica con 110 sacerdotes y 120 hermano coadjutores.”[3] Con este importante número de misioneros se produjeron fundaciones significativas, tales como: Lyon, Metz, Nápoles, Versalles y Fontainebleau.  En la Asamblea de 1668 a la que asistieron 19 miembros, fue convocada no para elegir al Superior General sino para discutir asuntos referentes al Gobierno de la Congregación. En la misma se establece: la perpetuidad del gobierno del general, con poderes muy amplios sobre toda la Congregación y se afirma la superioridad de la Asamblea sobre el Superior General. Como datos estadísticos de su generalato queda el ingreso a la comunidad de 210 Sacerdotes y 120 hermanos.

Defendió a la Congregación de posibles deserciones, Fomentó la incorporación. Y dio la apertura del Seminario Interno en Lyon (1617)

Almeras se destacó en su gobierno por su capacidad de consejo y prudencia. Era un hombre metódico y que conocía profundamente el pensamiento del fundador. Llamaba a las cosas y a las personas por su nombre. Lo podía hacer porque conocía las fortalezas y las debilidades de sus hombres. Si bien era enérgico. Escucha a las personas. Muy detallista, era creativo y emprendedor.[4]


2.2  Preocupaciones y logros

Con los colaboradores ya mencionados tomó una serie de iniciativas de cierta importancia: La primera fue la preparación de una BIOGRAFÍA del Fundador. El abundante material recogido por el hermano Ducourneau y el P. Francisco Fournier, fue confiado a Luis Abelly.La Biografía fue redactada con criterios de su época, San Vicente aparece como un personaje modelo.

El segundo gesto fue la publicación en 1666 de un documento sobre el modo de predicar. Según Almeras la predicación debe tener tres partes: el exordio, el cuerpo del discurso y la conclusión. El núcleo principal del discurso se divide en tres: los motivos, la definición y los medios. Llego a afirmar que en la vida del misionero era importante: primero la Biblia, segundo las Reglas Comunes y tercero, la Biografía del Fundador.

Para juzgar el generalato de P. Almeras hay que preguntarse si su gobierno se limito a la pura conservación o si por el contrario se puede descubrir su liderazgo: La primera y dolorosa sin duda fue la decisión de retirarse de Madagascar; no había producido más que lutos, naufragios y decepciones. La segunda fue la de continuar aceptando seminarios: Metz (1661); Ameins (1662); Troyes (1662); Noyon (1662); Saint Brieuc (1666); Narbona (1671) para sus once años de generalato, uno por cada dos años. La tercera opción fue la de aceptar las capellanías y parroquias reales. Se comenzó por Fontainebleau Versalles. Poco a poco la Congregación se vio enviscada en sus relaciones con el poder. Era una ventaja. Pero tenía un precio muy alto. Logró la exención de la autoridad de los obispos. Consiguió la redacción y aprobación pontifica de las constituciones, la indispensabilidad de los votos, la aprobación pontificia de las Hijas de la Caridad, la redacción definitiva de las Reglas de las Hijas de la Caridad; El reglamento de Asambleas, de las Misiones y seminarios. Elaboró un manual de ceremonias romanas y un método de predicar. Instituyó el 15 de agosto el día de la consagración de la Compañía a la Santísima Virgen.    

                                                         
3. EDMUNDO JOLLY (1673- 1697)
3.1Biografía

Edmundo había nacido en Doue en la diócesis de Meaux en 1621. Fue admitido a la comunidad en 1646, tenía 25 años, elegido general a la edad de 52 años. Fue Visitador extraordinario de Francia, había sido colaborador directo de San Vicente. En 1661 fue nombrado asistente de San Lázaro, y en 1672 Vicario General. Entre sus características se dice que era firme, no acomodado, conservador, inflexible. Flexible ante la autoridad real. Aunque era un hombre duro, también era un hombre trabajador, preocupado por los cohermanos y que daba seguridad.

3.2 Orientaciones a la Congregación de la Misión.

Su gobierno se inspiró en el modelo absolutista reinante, reforzando el centralismo y el verticalismo. Durante su dirección cambió visitadores y superiores. Entretanto en su generalato entraron a la comunidad 1062 misioneros. Quería que quedara muy claros dos puntos: primero, los misioneros están bajo la autoridad del Superior General, y debían recibir una pensión suficiente. Segundo, se reguló el uso de las vestimentas y ornamentos Se celebraron tres Asambleas Provinciales (1673, 1685 y 1692.) Defiende las desviaciones contra la fe. En síntesis quiere una uniformidad para la Congregación. Ante la corte pontificia negoció la cuestión de los votos, la interpretación del voto de pobreza, la aprobación de las Hijas de la Caridad y la unión del priorato de San Lázaro.

Con la elección de los Seminarios. Jolly condicionó gravemente el futuro. Por una parte, facilitó el reclutamiento y, por otra hizo posible la creación de un modelo de formación grato a los obispos. Nació así el Seminario Vicenciano, más a propósito para formar gregarios que caudillos, buenos formadores, más que intelectuales refinados.

Jolly es fue el primer superior general que envía una circular de tipo informativo a la Congregación. En su generalato se fundaron 40 casas. Ingresaron 814 sacerdotes y 248 hermanos.

3.3 Asamblea General de 1685

Fueron 26 delegados, en representación de las cinco provincias francesas, uno de Italia y uno de Polonia. En ella se continuaron tomando decisiones muy minuciosas para velar sobre la uniformidad.la Asamblea se ocupó también del problema del quietismo. Para evitar que se caiga en él se reafirmó que no se podía seguir el método de la oración de la quietud. A petición de los representantes italianos, se nombró un asistente de dicha región. En dicha Asamblea fue constituida la Provincia de Polonia.[5]

3.4 Sus últimos años.

En sus últimos años tuvo que enfrentar diversos quebrantos de salud. Es decir que con su muerte se cerraba el tercer generalato. A diferencia de otras Comunidades, la Congregación de la Misión estaba sólidamente implantada en Francia, Polonia e Italia. Este éxito se debe en gran medida a los votos que profesaban los misioneros, esto e su vez permitía la solidez y la estabilidad, a su vez garantizaba le defensa del carisma de la comunidad.

La elección de las parroquias reales, la elección de los seminarios, la aceptación de Fontainebleau; sentó un precedente peligroso. Desde el mismo momento la Congregación quedó vinculada a la monarquía francesa. Por si fuera poco surgió el problema de las relaciones con Roma. (El Papa y el Rey Sol de Francia.) Jolly no tomo partido; Se reconoce su habilidad.[6]

4. P. NICOLAS PIERRON (1697-1703)
4.1 Primera crisis: su elección

Después de su muerte, el 26 de marzo de 1697, vino la elección de su sucesor, que resultó ser accidentada. El P. Jolly, según la costumbre, dejó el nombre de Mauricio Faure, no francés sino saboyano, como su sucesor. Se suponía que este sería elegido Superior General.

El Cardenal Arzobispo de París, a instancias de algunos miembros de la C.M. franceses, hizo que Luis XIV vetara su elección, que se comunicó a la Asamblea por parte del P. Hebert, párroco de Versalles.

El rey manifestó que no aceptaba para la Congregación un Superior General que no fuera francés. La Asamblea, por lo mismo, eligió a Nicolás Pierron. El Papa Inocencio XII confirmó mediante un breve este nombramiento, quedando así sellado el asunto, pero quedando del mismo modo una zanjada una cuestión que prácticamente hasta hoy perdura: una tensión entre bloques (francés, italiano, español y más tarde, americano).

Se produjo la reacción indignada de los polacos e italianos, alegando que se privaba de libertad para elegir en la Asamblea. Los franceses alegaron el derecho de veto de los soberanos en la elección del Papa.

Se produce empate de votos entre Pierron y Waterbled.  Luego se nombraron nueve compromisarios (cinco son franceses) que eligieron a Pierron (cinco contra cuatro).

Se puede suponer que hubo una crisis interna y algo más. El enfrentamiento de dos posturas: Primero, los que veían a la C.M. como Congregación francesa que tenía casas fuera de Francia. Estos eran quienes querían conservar la hegemonía de los franceses.

Segundo, Los que veían a la C.M. como Congregación internacional, cuyas partes tenían igualdad de derechos en todo lugar. Evidentemente en este periodo la Congregación ya era internacionalmente conocida.

La elección de Pierron fue un error, porque la C.M. se cerró en una concha nacionalista y esto tuvo consecuencias: Antagonismo Italo-francés que dará origen a otros durante los siglos XVIII y XIX.
Tras su elección inmediatamente la Provincia de Italia recurrió a Roma pidiendo la anulación de la elección. Roma declaró válida la elección, pero indicó que de acuerdo con las Constituciones el Superior General podía ser de otro país (Breve de pacificación de Inocencio III).

Pierron presentó su dimisión por enfermedad (27 de agosto 1703), aprovechando la Asamblea sexenal, que hizo fuera general. Corriendo los años, Etienne llegará a decir que esta Asamblea fue no-constitucional. Quince días después de esta dimisión muere Pierron.

4.2 Sus directrices y su espiritualidad

El último de los superiores generales que conoció a San Vicente. Con él desaparecen de la escena los misioneros que han conocido personalmente a San Vicente. Pierron era Profesor de Filosofía en San Lázaro.

Duró exactamente seis años y en ella se hicieron tres fundaciones y fueron admitidos 253 Sacerdotes y Clérigos y 80 hermanos.

 Entre sus circulares se destacan las escritas sobre el modo de rezar el oficio divino y sobre el método de hacer los exámenes particulares.

Pierron reúne documentos e inicia el proceso de beatificación de S.V. resaltando así el contraste con su antecesor quien no avanzó en el proceso. Prevención del quietismo.  Lucha enfáticamente contra la doctrina jansenista. Da importantes instrucciones sobre los votos de las Hijas de la Caridad. Se fundaron tres casas durante su mandato, ingresaron la Congragación de la .Misión. 257 nuevos sacerdotes y 80 hermanos

4.3 El proceso de Beatificación de San Vicente

Abelly la había insinuado en su biografía. Almeras se había preocupado de recoger textos y reliquias. Jolly avanzó muy poco en el proceso. Pierron reúne documentos importantes, fue en la Asamblea General de 1697 cuando se pidió que se iniciase el proceso.

4.4  La Congregación de la Misión en 1703.

Terminado este periodo de la sistematización de la herencia vicentina es importante resaltar algunos logros que son bien relevantes para el futuro de la Misión. Se conserva el espíritu del fundador, el gran aumento vocacional es un dato que llama la atención, acá se destacan varios elementos: La magna figura de San Vicente, el entusiasmo propio de la época,  y la cercanía con el pobre; el servicio en los seminarios aumentó notoriamente. Los obispos pedían ya que necesitaban implantar el pedido de Trento y no contaban con personal calificado; se observa el aumento en el número de obras, (misiones, seminarios) parroquias, parroquias reales colegios etc.

Se puede tildar este como un periodo en el que faltó un pensamiento crítico social con respecto a la dignificación del pobre. Ante los reclamos populares por una vida más digna y libre, la C.M se mantiene bastante al margen. Además, la misma cercanía con la monarquía y el estar a cargo de los seminarios fortalecía en parte un pensamiento conservador.[7]



BIBLIOGRAFÍA

MEZZADRI LUIGI, C.M. ROMÁN  JOSÉ MARÍA, C. M. Historia de La Congregación de La Misión. Editorial La Milagrosa. Madrid, 1992.
HERRERA JOSÉ, Historia de La Congregación de La Misión. Editorial La Milagrosa. Madrid. 1949.
CLAPVI. Año XXXIX Nº144. Mayo- Agosto 2013.








[1]MEZZADRI LUIGI, C.M. ROMÁN  JOSÉ MARÍA, C. M. Historia de La Congregación de La Misión, Madrid, PP.87-89.
[2] Ibíd. pp.89-90.
[3] HERRERA JOSÉ, Historia de La Congregación de La Misión. Editorial La Milagrosa. Madrid. 1949. pp.149-150.
[4] CLAPVI. Año XXXIX Nº144. Mayo- Agosto 2013. Pág.300.
[5] CLAPVI. Año XXXIX Nº144. Mayo- Agosto 2013.Pág.312.

[6] MEZZADRI LUIGI, C.M. ROMÁN  JOSÉ MARÍA, C. M. Historia de La Congregación de La Misión, Madrid, PP 108-110.
[7] CLAPVI. Año XXXIX Nº144. Mayo- Agosto 2013. Pág. 323-324.

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