ESTATUTOS DE LA ASOCIACIÓN DE LA MEDALLA MILAGROSA EN COLOMBIA

ASOCIACIÓN DE  LA MEDALLA MILAGROSA
ESTATUTOS PARA COLOMBIA
  


CAPITULO I: NOMBRE, OBJETIVOS Y DOMICILIO

Artículo 1o. -  Nombre:

La Asociación de la Medalla Milagrosa se inspirada y nace bajo el influjo de las apariciones  de la Virgen María a Santa Catalina Labouré en 1830. Fue aprobada  como una Asociación pública en la Iglesia (San Pío X, Dilectionis Filium, 8 de julio 1909). Sus estatutos fueron revisados y aprobados por la congregación de institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica el 8 de septiembre de 1990; y recientemente revisados y aprobados por la Santa Sede el 19 de febrero de 1998, y el 14 de octubre de 2010.

Artículo 2º.- Naturaleza:

Esta Asociación es de carácter eclesial, mariana y Vicentina, sin ánimo de lucro y está  fundamentada en la doctrina social de la Iglesia.

Es eclesial   porque sus miembros, bautizados, ejercen la misión que les ha confiado la Iglesia de ser testigos, misioneros, profetas; ellos profesan la fe, fundamentada en la doctrina de la Iglesia Católica. (cfr CIC, c. 298)

Es mariana por reconocimiento a la Madre de Cristo y Madre nuestra, por ello damos a conocer y divulgar el mensaje de la medalla milagrosa; porque  cada uno de nosotros ha descubiertos a través del Evangelio y en el apostolado con el más pobre,  la presencia activa de María en nuestras vidas. (cfr CIC, c.304, 2)

Es Vicentina porque pertenecemos a la gran familia de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, quienes optaron por seguir a Jesucristo Evangelizador de los Pobres.

Es sin animo de lucro porque practicamos desinteresadamente un voluntariado de servicio para bien de los mas pobres y canónicamente esta erigida como Asociación publica de fieles con personería eclesial autónoma y plena, pudiendo, en consecuencia; poseer, administrar y disponer toda clase de bienes y derechos, obligarse en todos los ámbitos y ejercitar las acciones pertinentes en defensa de sus intereses ante toda clase de personas, autoridades y jurisdicciones.


Artículo 3o. -  Objetivos:

General:

1. Trabajar en la santificación personal de sus miembros;
2. Ejercer un apostolado de caridad con los menos favorecidos para que eleven su sentido de dignidad y mejoren su calidad de vida;
3. Trabajar  por la formación integral  de sus miembros haciendo  vida el  Evangelio;
4. Comunicar el mensaje de la Medalla Milagrosa y difundir su devoción.

Específicos:

1.      Servir a los más necesitados con un amor afectivo y efectivo, buscando su formación integral tomando a María como ejemplo de servicio amor y entrega.
2.      Propiciar una vivencia de fraternidad entre  los miembros de la Asociación, a ejemplo de las primeras comunidades cristianas,  para crecer como personas y ser testimonios multiplicadores de la presencia viva de Cristo.
3.      Trabajar en unidad con toda la Familia Vicentina,  grupos y organizaciones en el ámbito eclesial, nacional e internacional, que persigan objetivos o fines comunes.
4.      Promover la creación de Comités Regionales a través de programas de extensión.
5.      Servir de opción de continuidad al propósito apostólico  y formativo de la Pastoral Juvenil Vicentina.

Artículo 4o. – Domicilio:

El ámbito de la Asociación de la Medalla Milagrosa es todo el territorio colombiano, y su sede se establecerá en el lugar donde resida el coordinador nacional.


CAPITULO II. :  DE LOS MIEMBROS:

Artículo  5o. – Miembros en general:

Todos los fieles pueden hacerse miembros de esta Asociación y participar de sus privilegios llevando la  Medalla bendecida.

Artículo  6o. – Clases de asociados:

Podrán ser miembros especiales aquellos que se asocien bajo los siguientes tipos de miembros:

Miembros activos:

Laicos mayores de 25 años de edad,  que  quieran comprometerse en la Asociación  participando activa, responsable y permanentemente en los programas establecidos a nivel local e internacional, quienes pedirán su admisión por escrito.

Todo laico tendrá un período no menor de 6 meses para ser considerado como miembro activo de la Asociación.

Miembro honorífico: 

Laico o religioso que se encuentre comprometido con el objetivo general del movimiento.

Miembro colaborador:

Laico o religioso  que preste un servicio a la Asociación  en forma temporal u ocasional, bien sea en tiempo, dinero o especie.


Artículo  7o. – Derechos y deberes:

Sólo se indican de los miembros activos y son:

Derechos :

1.      Ser reconocido como miembro de la Asociación y entrar a formar parte activa de la Familia Vicentina.
2.      Tener voz y voto en las decisiones que se tomen en las reuniones o asambleas
3.      Elegir y ser elegido en los Comités, para las responsabilidades que se establezcan, siempre y cuando se lleve un período de 4 meses como miembro activo.
4.      Proponer la modificación de los estatutos,  cuando las necesidades de la Asociación así lo justifiquen y lo requieran.
5.      Manifestar su retiro voluntario como miembro de la Asociación con una anterioridad no inferior a dos meses, cuando ejerza algún cargo de gobierno.

Deberes :

1.      Participar en las reuniones, celebraciones, asambleas, congresos, retiros, y en general toda actividad llevada a cabo por la Asociación tanto a nivel nacional como internacional.
2.      Ser testimonio de vida de la espiritualidad, principios y formación de la Asociación
3.      Permanecer en comunión con la espiritualidad y principios de la  Familia Vicentina y en particular con la Asociación a nivel nacional e internacional.
4.      Velar por el cumplimiento de los objetivos generales y específicos de la Asociación.
5.      Participar en las actividades definidas por los estatutos para incentivar la espiritualidad de la Asociación.
6.      Acatar a la disciplina interna de la Asociación.
7.      No usar el nombre de la Asociación en beneficio personal.






CAPITULO III.- GOBIERNO:

Artículo  8o. – Superior General:

El Superior General de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad es, por concesión Apostólica, el Director General de la Asociación y a él le compete:

-          Aprobar los estatutos nacionales
-          Nombrar al Director nacional
-          Orientar la vivencia del carisma
-          Proponer posibles compromisos, campos de acción y temas de estudio.
-          Ratificar el nombramiento de los consejeros, elegidos por las asambleas provinciales.
-          Confirmar a las asesoras provinciales nombradas por las Visitadoras Provinciales.

Artículo  9o. – Director nacional:

El Director Nacional  estará a cargo de la dirección de la Asociación  a nivel nacional y será presentado para su nombramiento  al Superior General  por el  Visitador Provincial de la Congregación de la Misión y será el mismo asesor para los movimientos laicales Vicentinos en Colombia, para un período de tres años, pudiendo ser reelegido sólo una vez consecutiva.

A él le corresponderá:

-          Presidir las reuniones nacionales de la Asociación
-          Mantener informado al Superior General y al Visitador Provincial sobre los asuntos de la Asociación.
-          Velar por el cumplimiento de los fines de la Asociación
-          Visitar, al menos cada tres años los centros locales de la Asociación
-          Revisar y firmar los libros de cuentas, locales y nacionales
-          Mantener vigente, conjuntamente con la asesora y el coordinador nacional, el proyecto pastoral de la Asociación.
-          Orientar a la Asociación en general y a cada uno de sus miembros en particular para dinamizar la vida humana y cristiana de la Asociación.
-          Cuidar pastoralmente a los miembros de la Asociación.
-          Orientar a los miembros de la Asociación sobre las verdades de la fe, exhortándolos a vivir como testigos de Cristo vivo.


Artículo 10.   -De las Asesoras Provinciales:

Son dos Hijas de la Caridad, una por cada provincia, Bogotá y Cali, nombradas por las Visitadoras Provinciales y confirmadas por el Superior General, , para un período de tres años, pudiendo ser reelegida sólo una vez consecutiva.

Sus funciones son:

-          Potenciar y dinamizar el crecimiento humano, cristiano y la vivencia del carisma.
-          Asistir con voz pero sin voto a las reuniones de la Asamblea Nacional y del Comité Central.            Tendrá voto en aquellos casos contemplados en la reglamentación interna de la Asociación.
-          Coordinar con el director nacional la orientación apostólica de los miembros de la Asociación.
-          Mantener vigente conjuntamente con el director nacional y el coordinador nacional el proyecto pastoral de la Asociación.
-          Las demás que le asigne el  Director general.


Artículo 11.  –Del coordinador nacional:

Coordinador Nacional:

El Coordinador Nacional tendrá la representación legal de la Asociación y será un miembro activo, laico comprometido, elegido por Asamblea Nacional por mayoría absoluta.  

En caso de ausencia temporal del Coordinador Nacional,  ejercerá la representación de la Asociación, con iguales facultades, uno cualquiera de los cuatro  consejeros miembros activos del consejo nacional. 

1.      Representar  legalmente a la Asociación.
2.      Velar por el proyecto formativo integral de los miembros del movimiento.
3.      Velar por la ejecución de los programas y actividades de la Asociación.
4.      Preparar planes, informes y evaluaciones de trabajo, junto con el Comité Central, para ser  estudiados y aprobados por la Asamblea Nacional
5.      Cumplir y hacer cumplir las decisiones de la Asamblea Nacional
6.      Apoyar permanentemente la vocación del laico misionero como miembro de la Asociación.
7.      Administrar con el tesorero los bienes de la Asociación.
8.      Mantener vigente conjuntamente con el Director nacional y las  Asesoras Provinciales el proyecto formativo de la Asociación.
9.      Las demás que le asigne la Asamblea Nacional.



Artículo  12o.   .- Asamblea nacional:

La administración de la Asociación, el diseño de sus líneas de acción, la planeación de sus actividades y en  general todo lo que tenga relación con la existencia y actividad de la misma, estará a cargo de la Asamblea Nacional que será conformada por:

1.      El Director nacional,  que pertenecerá a la Congregación de  la Misión.
2.      Dos  Asesoras provinciales, una Hija de la Caridad por cada provincia, Cali y Bogotá.
3.      El Coordinador nacional.
4.      Cuatro  consejeros activos, dos por cada provincia, Cali y Bogotá, laicos comprometidos,  elegidos por los mismos miembros de la Asociación en Asambleas provinciales.  Entre ellos se nombra por elección el secretario y el tesorero.

La Asamblea nacional  se reunirá  en forma ordinaria cada tres años, y en forma extraordinaria cuando así lo decidan el 30% de sus miembros activos.

 La Asamblea podrá  deliberar por derecho propio cuando se encuentren reunidos el 70% de sus miembros y podrán tomar decisiones  por mayoría absoluta de los votos de los miembros  deliberantes. En sus reuniones podrán participar, con derecho a voz y sin voto, el  Director y las Asesoras; excepto en aquellos casos estipulados en la reglamentación interna de la Asociación. También podrán participar con voz y sin voto, los miembros honoríficos, colaboradores y generales, que así lo deseen.

Sus funciones son:

-          Aprobar los estatutos de la Asociación y las modificaciones a los mismos  para ser           presentados al Superior General, quien los avalará.
-          Elegir  al coordinador nacional y establecer su período de duración en el cargo, que no será inferior a tres años, prorrogable a tres más, sin derecho a ser reelegido en un tercer período consecutivo.
-          Diseñar las líneas de acción, planear las actividades y en  general todo lo que tenga relación con la existencia y actividad de la  Asociación.
-          Aprobar el balance presentado por el Coordinador Nacional
-          Definir el destino de los ingresos de la Asociación.

Los miembros de la Asamblea nacional forman el consejo nacional.


Artículo  13. -  Asambleas provinciales:

Cada provincia, Bogotá y Cali, tendrá su consejo particular y estará a cargo de  una porción de territorio determinada.

En cada provincia se realizará la asamblea provincial  una vez al año,  presidida por la Hermana Asesora y participarán los dos consejeros del consejo nacional, y los delegados regionales zonales, uno por cada zona geográfica plenamente identificada.


Sus funciones son:

-          Organizar el plan de trabajo y el presupuesto de gastos con base en las directrices señalados por la Asamblea nacional
-          Establecer programas de actividades en cumplimiento de los objetivos teniendo en cuenta las necesidades del momento.
-          Velar por la formación integral de los miembros de la Asociación.
-          Orientar las actividades de la Asociación hacia los objetivos previstos.
-          Ocuparse de la formación espiritual del laico, promoviendo estudios de Sagrada Biblia, Teología, documentos de la Iglesia, Cristología, Mariología, Estudios Vicentinos, Liturgia y otros de interés para el crecimiento de cada uno de los miembros y su formación integral.
-          Mantener actualizado el Proyecto pastoral de la Asociación.
-          Administrar los bienes de la Asociación
-          Reglamentar la disciplina interna de la Asociación.
-          Las demás que le asigne la Asamblea nacional
-          Elegir a los dos consejeros para el consejo nacional.


Capítulo IV: DISPOSICIONES VARIAS

Artículo   14: Espiritualidad:

La espiritualidad de la  Asociación estará  marcada por el estudio y profundización de la Sagrada Biblia, bajo la doctrina social de la Iglesia Católica, de la Medalla Milagrosa que nos ha sido dada por María, nuestra Madre  y la Espiritualidad Vicentina.

Para hacer vida la espiritualidad, cada uno de los miembros se compromete a:

A.- Participar con convicción:

1.      Un retiro semestral
2.      Una celebración eucarística al mes con los miembros de la Asociación.
3.      Oración  comunitaria del Santo Rosario cada mes.
4.      Reuniones de crecimiento espiritual.
5.      Propagar el contenido teológico de la Medalla Milagrosa  y ayudar a los pobres a través de la visita domiciliaria.
6.      Portar al cuello la Medalla Milagrosa como signo de pertenencia oficial a la Asociación.
7.      Portar en el cumplimiento de sus misiones los distintivos aprobados por la Asamblea Nacional

B.- Con carácter opcional:
1.      Oración diaria de la liturgia de las horas. (laudes y vísperas)
2.      Oración diaria del Santo Rosario.
3.      Participar en misiones en los tiempos fuertes del ano litúrgico.


Artículo 15     - Salida de los miembros:

Voluntaria:

Los asociados podrán salir de la Asociación voluntariamente, comunicando su decisión al  grupo local al cual pertenece.

Expulsión:

El Director General, por causa justa, puede destituir al Director nacional y a las Asesoras provinciales, después de haber consultado al Comité Central, y a los mismo interesados.

El Director Nacional puede destituir, por causa justa, al Coordinador Nacional o a los miembros asociados, después de haber consultado al Comité Central, y a los mismo interesados.


Artículo 16. - Patrimonio:

La Asociación  no tiene ánimo lucrativo. Sus bienes estarán conformados por donaciones, auxilios, contribuciones y productos de sus propias actividades.

Los bienes de la Asociación son administrados:
-          A nivel nacional por un tesorero nombrado en Asamblea nacional
-          A nivel provincial por un tesorero nombrado en Asamblea provincial
-          A nivel local por un tesorero nombrado por el grupo local.


Artículo 17. – Disolución y liquidación:

La  Asociación tendrá una duración de 85 años, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional y aprobación del Superior General.  Podrá ser  disuelta y se procederá a su liquidación conforme con las normas legales vigentes sobre la materia, cuando así lo decidan el 80% de sus miembros activos, de gobierno  y se cuente con la aprobación del Superior General.  En tal caso,  sus bienes serán entregados a una entidad  de igual o similar objetivo, a cargo de la Familia Vicentina.

Los presentes estatutos rigen a partir de la fecha de su aprobación y sólo podrán ser modificados en Asamblea nacional por el voto del 70% de sus miembros y se deberán presentar para su aprobación al  Superior General.