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sábado, 13 de febrero de 2016

ENCUENTRO DE FORMACIÓN DE FORMADORES CLAPVI 9 DÍA



CONFERENCIA LATINOAMERICANA
DE PROVINCIAS VICENTINAS
-CLAPVI-

“V CURSO DE FORMACIÓN DE FORMADORES”
Seminario Villa Paúl
Jueves 11 de febrero de 2016



LA FORMACIÓN DE LOS FORMADORES
CRONICA UNDÉCIMO DÍA
P. Chuno, C.M

El curso va llegando a su fin, pero la temática sigue entusiasmándonos como en el primer día. Hoy nos acompañó el P. CARLOS JULIO MORENO, SS. Sacerdote Sulpiciano, Director Espiritual con una amplia trayectoria en el campo de la formación. Él nos habló sobre la importancia de la Formación de los Formadores¸ partiendo de este sencillo principio: “si queremos tener un pueblo cristiano bien formado es necesario formar bien a quienes lo van a dirigir”. Esta fue una preocupación compartida por nuestros fundadores san Vicente de Paúl y J.J. Olier, y lo que les impulsó a dedicarse con empeño a la formación del clero.
           
            En la introducción al tema señaló algunas convicciones que orientan el servicio de todo formador:
·         La formación de los apóstoles fue una tarea que Jesús se reservó para sí mismo. Y utilizó una pedagogía muy particular: cercanía, acompañamiento, comprensión… él es el primer formador en quien debemos inspirarnos.
·         Jesús va abriendo poco a poco su corazón a los discípulos, les va revelando sus tesoros: el Padre, el Reino… les da a conocer su intimidad.
·         Es necesario contemplar a Jesús para que sus rasgos estén en nosotros y formemos con el espíritu del Evangelio. Por ello el formador, a ejemplo de Cristo, debe conducir a los formandos a identificarse con Cristo, a configurarse con él.  Debe velar porque lleguen al encuentro con Jesús… y luego desaparecer, sin crear dependencias.
Algunas frases que nos hicieron pensar durante esta parte de la exposición:
“La alegría del formador: ver la obra de Dios en una persona concreta”
“Con la ayuda de Dios vamos formando la figura sacerdotal que la Iglesia quiere y necesita”
“Es necesario entrar al sacerdocio por el camino, por la puerta de la vocación”
“La formación se da por contagio: los formadores enamorados de Cristo animan, convencen, atraen”.
“La Dirección Espiritual no puede ser un elemento accesorio en la formación. Debemos orar por los que dirigimos”.

            Luego, el P. Carlos planteó los nuevos retos de la formación, partiendo de la realidad y de algunas líneas de la Pastores Dabo Vobis.
·         Frente a la escasez de formadores, es necesario promover a personas con carisma para este ministerio, no basta con la buena voluntad.
·         Es preciso preparar a los formadores para que sean expertos en las nuevas pedagogías.
·         La realidad de los jóvenes en formación, reclama la presencia de formadores que brinden un acompañamiento asiduo y estén atentos a los procesos.
·         Frente al peligro del individualismo, es necesario disponer de sacerdotes animados por el espíritu de comunión.
·         Es importante darle tiempo al equipo formador, porque su testimonio afecta el proceso formativo de los jóvenes. Si los jóvenes ven un equipo integrado que se apoyan, se quieren… este testimonio resulta animante.
·         Es necesario invertir tiempo y recursos en la formación de los formadores. No se puede confiar todo a los dones personales, prescindiendo de una formación especializada.
·         Frente a la falta de unidad de los elementos de formación, el reto es integrar armónicamente todas las dimensiones formativas.

¿QUÉ PIDE LA IGLESIA?
·         Que tengamos espíritu de fe. Por eso el formador debe ser un hombre de fe firme, de fe probada y vivida en profundidad, que se transparente en todas sus palabras y acciones. Una fe que despierte en los formandos un gran deseo de tener vida interior.
·         Sentido pastoral, para comunicar la caridad de Jesucristo, Buen Pastor. Se trata de ser testigos del seguimiento de Cristo en nuestro propio carisma y así poder transmitir nuestra fuerte amistad con Jesús.
·         Espíritu de comunicación. Formar con los estudiantes una verdadera familia donde todos se sientan uno y donde se viva la espiritualidad de comunión.
·         Madurez humana y equilibrio psicológico. Un formador maduro es capaz de poseer una buena distancia crítica de sí mismo, está abierto a aprender y dispuesto a corregirse. Debe poseer una límpida y madura capacidad de amar.
·         Capacidad para la escucha, el diálogo, la comunicación. De esto depende el éxito de la labor formativa. El formador deber ser un buen comunicador y decir las cosas con claridad.

Por la tarde, los grupos hicieron un esfuerzo por elaborar un “perfil del formador”. El P. Carlos señaló que pese a las resistencias que suelen haber para elaborar un perfil, es necesario porque nos permite soñar y proyectarnos con esperanza. Soñar para no conformarnos, para no volvernos mediocres, porque esa actitud es la que daña los procesos.
Así, al perfil señalado en la Ratio (p. 20), se añadieron estas características:
·         El formador debe ser un hombre enraizado profundamente en Jesucristo evangelizador de los pobres.
·         Deber poseer vocación y formación para responder a la misión encomendada. La cercanía a los formandos no debe diluir su identidad como formador.
·         Debe tener capacidad para trabajar en equipo, para las relaciones interpersonales, para caminar juntos.
·         Debe cultivar una sana comunicación con los formandos, procurando espacios de libertad responsable. Debe combinar autoridad y amor, sin dejar de lado la espontaneidad. Imparcial en el trato con los seminaristas.
·         Debe ser un hombre de oración, con capacidad para acompañar y escuchar. Se requiere presencia y buena disposición… presencia discreta y edificante.
·         Debe tener un conocimiento básico de todas las etapas de formación y de las realidades cambiantes de los jóvenes.
·         Debe estar profundamente identificado con el carisma y amar a la Congregación y a la Provincia a la que pertenece. Interés y contacto con los pobres.
·         No debe olvidar que también fue formando.
·         El formador no está libre de vivir crisis y altibajos, por eso necesita acompañamiento espiritual.
·         Debe sentirse feliz y realizado siendo formador.

Todas estas características fueron resumidas por el P. Carlos en una palabra: AUTENTICIDAD. Cerró su presentación con una canción e invitándonos a orar y a dar gracias por el servicio de la formación.
 
Este día de reflexión intensa culminó con una cena en la casa provincial de nuestros cohermanos de Colombia. Fuimos fraternalmente recibidos por la comunidad, compartimos la comida y celebramos el cumpleaños del P. Ismael Perdomo, superior de la comunidad, dando gracias a Dios por sus “14 años de vida” (7+7) y sus 50 años de vida sacerdotal en la Congregación.

ENCUENTRO DE FORMACIÓN DE FORMADORES CLAPVI 8 DÍA

CONFERENCIA LATINOAMERICANA
DE PROVINCIAS VICENTINAS
-CLAPVI-

“V CURSO DE FORMACIÓN DE FORMADORES”
Seminario Villa Paúl
Miércoles 10 de febrero de 2016
 
RATIO FORMATIONIS – CAPÍTULO VI
CRONICA DÉCIMO DÍA
P. Chuno, C.M
                       
Hoy nos tocó reflexionar en torno al CAP. 6 de la Ratio sobre la “FORMACION DE LOS HERMANOS EN LA ETAPA POSTERIOR AL SEMINARIO INTERNO”. Según el programa inicial le correspondía la exposición al Hno. Stuardo Marroquín, CM. de la provincia de América Central, pero por motivos familiares no pudo asistir al curso. Los organizadores le confiaron la tarea al P. Marlio Nasayó, CM., Director Espiritual del Seminario Mayor La Milagrosa, Colombia, y creo que fue muy acertada la designación, no sólo por la claridad de la exposición, sino porque el P. Marlio refleja un profundo respeto y amor por la vocación del Hermano en la CM. Sus aportes fueron enriquecidos con el testimonio y las apreciaciones de los hermanos Octavio Betancourt y Jairo Valero, ambos de la provincia de Colombia y con una gran experiencia misionera en la Congregación.
El P. Marlio presentó, a manera de introducción, los antecedentes históricos de los hermanos en la historia de la Iglesia, destacando el origen de esta vocación misionera en el pensamiento de san Vicente y en la Congregación. Recordó algunos hermanos ejemplares de la Pequeña Compañía: los hermanos secretarios Ducourneau y Robineau, el hermano Alejandro Veronne, enfermero personal de san Vicente, los hermanos Parre y Regnard en el servicio de la caridad, el hermano Dubourdieu en la misión diplomática de Berbería… Luego hizo mención de los hermanos mártires de la persecución religiosa española, recientemente beatificados por el Papa Francisco, los hermanos Luis Aguirre Bilbao, Narciso Pascual Pascual y Salustiano González Crespo.
En nuestras provincial latinoamericanas, los hermanos han realizado una gran obra de servicio a la Iglesia y a los pobres, pero lamentablemente en los últimos 60 años ha habido una progresiva y preocupante disminución en el número de hermanos (en 1948 había 625 hermanos en la CM, en la actualidad son un promedio de 150).
Al hablar de la identidad del Hermano en la CM, el P. Marlio trajo a colación el documento 

HERMANOS PARA LA MISION – 1989, donde se afirma que la vocación del hermano vicentino es una vocación cristiana, consagrada y vicentina, “completa en sí misma como verdadero don de Dios, con su contenido especial, no una vocación que sea medio clerical, medio laica. (N°2). Así, el hermano en la Congregación refleja en su vida a Jesús servidor de los pobres, es un discípulo que sigue a Cristo para llevar el evangelio a los pobres.
Con esta interesante introducción, el P. Marlio presentó cada una de las secciones de la Ratio, poniendo énfasis en algunos puntos de especial consideración. Luego, a manera de síntesis, resumió su reflexión en estos puntos o líneas programáticas:
1.      El hermano ha de caracterizarse por una formación humana profunda, que lo lleve a valorarse en todo lo que es y puede. El hermano por sí mismo, ha de considerarse y ser un misionero en todo el sentido de la palabra, y sentirse plenamente realizado en su propia vocación.
2.      Nuestra pastoral vocacional debe presentar claramente la vocación misionera vicentina, como sacerdote o hermano.
3.      Tanto el sacerdote como el hermano están llamados para ser discípulos de Cristo, y seguir sus huellas en la evangelización de los pobres.
4.      La profundización en el bautismo: El fundamento está en la consagración bautismal, él da las bases para comprender el enraizamiento en Cristo, y la misión propia, que se desprende de este sacramento
5.      Debe haber un sano equilibrio entre la formación teológica y la formación técnica concreta.
6.      En el eje vicentino, se debe incluir el estudio y la meditación de las grandes figuras de hermanos que han hecho historia en la vida de la Congregación.
7.      Es muy recomendable que nuestros hermanos se involucren en la formación permanente que se da en otras comunidades de vida consagrada, sobre todo en aquellas que tienen un carisma similar al nuestro.
8.      Los ministerios laicales no se reducen a funciones litúrgicas sino que posibilitan un apostolado fecundo, como la catequesis, los cursos bíblicos, la atención a los enfermos y las obras sociales.
9.      La ratio insiste en que el hermano es un laico, ministro y colaborador en igualdad de condiciones que el sacerdote. Por ello los hermanos deben brillar con competencia profesional, para llegar efectivamente a los pobres y ayudarlos en su promoción integral.
10.  En la medida de las posibilidades, los hermanos deben involucrarse en la pastoral vocacional.
11.  La especialización que adquiera el hermano, ha de ser para un mejor servicio de la comunidad, y para colocar estos talentos al servicio de los pobres. Especialización técnica que requiere de la formación permanente.
12.  Es necesario e importante conocer la experiencia actual y los procesos formativos que siguen en otras comunidades de hermanos.
Por la tarde los grupos trabajaron en base a cuatros preguntas que planteó el P. Marlio.
·         Por las respuestas se puede apreciar que en general hay una buena relación entre los sacerdotes y los hermanos, se reconoce y aprecia su vocación, y se valora el servicio que realizan en la CM.
·         En la actualidad, los hermanos desempeñan distintos trabajos y apostolados: enfermeros, sacristanes, administradores, ecónomos locales, formación, asesores de grupos parroquiales, catequistas, misiones populares, e incluso superior local.
·         En general, en nuestras provincias se promueve la vocación del hermano, pero hace falta clarificar aún más lo específico de su vocación misionera. En cuanto a la formación, hay distintas experiencias. En algunas provincias los hermanos reciben formación filosófica y teológica. Se insistió en la formación permanente y en la profesionalización, según sus aptitudes personales.
·         A CLAPVI se le sugirió organizar cursos de formación para hermanos atendiendo a las indicaciones de la Ratio, propiciar un estudio claro de la vocación y misión del Hermano en la CM, escribir una historia de los hermanos en la tradición vicentina.
Por la tarde celebramos Miércoles de Ceniza con una gran participación de feligreses de Funza. Los seminaristas y miembros de la comunidad estuvieron imponiendo la ceniza todo el día en la capilla, colegios e instituciones… un gran despliegue misionero para dar inicio a la Cuaresma.










ENCUENTRO DE FORMACIÓN DE FORMADORES CLAPVI 7 DÍA



CONFERENCIA LATINOAMERICANA
DE PROVINCIAS VICENTINAS
-CLAPVI-

“V CURSO DE FORMACIÓN DE FORMADORES”
Seminario Villa Paúl
Martes 09 de febrero de 2016


RATIO FORMATIONIS – CAPÍTULOS VII y VIII.

CRONICA NOVENO DÍA
P. Chuno, C.M
                       
Hoy la celebración de la eucaristía fue presidida por el P. Denilson Matías, de la Provincia Brasileña,  Rio de Janeiro. Le acompañaron el P. Eugenio Wisniewski (Curitiba) y el P. Anderson Clay Souza (Fortaleza). En la homilía, P. Denilson afirmó que el Dios que se revela en el Antiguo Testamento es el Dios Fiel… fiel a su alianza de misericordia. Esta permanente actitud de Dios nos invita a confrontarnos en nuestra respuesta a la voluntad de Dios, con la misma actitud de libertad y autenticidad de Jesús… Empezamos el día con un cuestionamiento fuerte.
El P. Gilson continuó con la exposición del día anterior, en torno a los capítulos 7 y 8 de la Ratio, sobre la formación en la etapa del Seminario Mayor y la Formación Permanente, respectivamente. El P. Gilson tiene una particularidad: no da recetas, no da fórmulas mágicas, simplemente invita a pensar, provoca la reflexión, motiva a abrir nuevos caminos. Resumo las ideas más saltantes de la reflexión de esta mañana:
·         El Seminario Mayor es un tiempo mistagógico en el que se prioriza la formación de la identidad cristiana del formando.
·         La formación debe orientarse en primer lugar para un creciente desenvolvimiento del estudiante en todas las dimensiones formativas, a consolidar su opción por Cristo y su compromiso con el Reino de Dios. Este itinerario puede deducirse claramente del rito de ordenación.
·         El actuar del sacerdote vicentino se comprende a partir de la identidad del carisma: el carisma vicentino ilumina, inspira, impulsa toda su actividad.
·         Las distintas dimensiones de la formación en esta etapa deben comprenderse armónicamente, evitando la tentación de priorizar unas dimensiones en detrimento de otras.
·         Es indispensable la profundización en las cinco virtudes misioneras: sencillez, humildad, mansedumbre, mortificación y celo apostólico. Ellas nos favorecen el carisma, nos impulsan creativamente a la misión. Tenemos el compromiso de hacer una hermenéutica del espíritu de las virtudes vicentinas.
·         En esta etapa de la formación es necesario profundizar en el conocimiento real de nuestros votos, ya que ellos nos ponen en “estado de misión”. Se debe poner un énfasis especial en el voto de estabilidad en la Congregación al servicio de los pobres. Este voto contiene la “utopía” del carisma.
·         Más que “sublimar”, hay que asumir la vida en celibato por amor. El celibato es lucha de todos los días, cuando se asume con responsabilidad y madurez nos impulsa a amar más, a amar mejor, a amar a todos….
·         La Ratio subraya con insistencia en la necesidad de tener un director espiritual que permita al estudiante caminar con mayor seguridad por el camino del Señor.
·         Es oportuna la recomendación del estudio de la homilética para anunciar de un modo accesible la Buena Noticia… No olvidemos que la Congregación “nació de dos homilías” ni tampoco dejemos de lado el “Pequeño Método” de san Vicente.
·         Durante la etapa del Seminario Mayor es muy oportuno incentivar el amor a la Liturgia, teniendo en cuenta la rica tradición litúrgica de la Congregación de la Misión.
·         Se destaca la importancia de la actividad pastoral en esta etapa, pero hay que cuidar que el entusiasmo por la pastoral no encubra cierta pereza por los estudios.
·         La vida en comunidad es posible por la conciencia de pertenecer a la Congregación de la Misión y su carisma. La primera razón de nuestra vida comunitaria es la conciencia clara y segura de que todos nosotros cohermanos pertenecemos a la CM y que nos une un mismo carisma y una misma misión.
·         En cuanto a la Formación Permanente, es un gran acierto subrayar que el primer agente es el propio cohermano.
·         Como cuestión práctica, los Visitadores deben constatar en la visita canónica la situación personal de cada cohermano en lo que respecta a la formación permanente.
·         Se destaca la responsabilidad del superior local para promover y orientar la formación permanente y el crecimiento de cada cohermano.
·         Es oportuno recordar que no estamos completamente formados y esta realidad exige asumir responsablemente la formación permanente.
·         El eje vicentino y las demás dimensiones de la Ratio intentan presentar algunas estrategias que deberán ser adaptadas a la realidad de cada provincia.
·         Todo el proceso de la formación inicial debe desarrollarse de tal manera que motive posteriormente a cultivar la formación permanente.
·         La formación permanente impulsa a consolidar nuestra opción por el proyecto de Dios.
Todos estos puntos fueron profundizados en el trabajo grupal de la tarde. Ya en plenario se recogieron algunos aportes significativos:
·         No confundir el “deseo” con la “vocación”: el proceso formativo debe ayudar a purificar el deseo para que se convierta en una auténtica opción de vida.
·         El anuncio es fruto de una experiencia de encuentro personal con Jesucristo. No es simple transmisión de conocimientos.
·         Hay que tomar en serio los votos sin “solemnizarlos”, es necesario guardar el espíritu primitivo de la Congregación.

·         Es importante conocer a santa Luisa de Marillac porque contribuyó grandemente con su manera de ser a la Congregación.

·         La formación debe permitir el desarrollo integral de la persona porque en el centro del cristianismo está la persona humana.

·         El carisma vicentino se descubre cada día, es siempre un desafío que nos ofrece algo nuevo.
Al concluir la puesta en común, el P. Jair Vélez, secretario ejecutivo de CLAPVI, agradeció en nombre de todos los presentes al P. Gilson por su participación en el encuentro. Cabe mencionar que, a pesar de su dolencia en la columna, estos dos días compartió con mucha pasión su amor a Jesucristo y a la Congregación… ¡Gracias P. Gilson por este gran testimonio!

Terminamos el día con una excelente película documental: COLOMBIA MAGIA SALVAJE. Esta producción explora, con la más alta tecnología, 85 locaciones y 20 ecosistemas para contar aquello que no se conoce de este territorio privilegiado por su biodiversidad y ubicación geográfica. Sin duda, es un tributo a la belleza de Colombia y un llamado fuerte a cuidar la naturaleza.
En la capilla del seminario hay mucho movimiento. Algunos seminaristas están ensayando los cantos, otros preparan todo para la celebración de Miércoles de Ceniza… la cuaresma empieza y con ella nuestro caminar hacia la Pascua.


viernes, 12 de febrero de 2016

ENCUENTRO DE FORMACIÓN DE FORMADORES CLAPVI 6 DÍA

CONFERENCIA LATINOAMERICANA
DE PROVINCIAS VICENTINAS
-CLAPVI-

“V CURSO DE FORMACIÓN DE FORMADORES”
Seminario Villa Paúl
Lunes 8 de febrero de 2016

RATIO FORMATIONIS – CAPÍTULO VII
CRONICA OCTAVO DÍA
P. Chuno, C.M


Luego de un reparador fin de semana, retomamos el trabajo diario. El día sábado los participantes extranjeros del encuentro tuvimos la oportunidad de conocer algunos de los muchos atractivos turísticos del departamento de Cundinamarca y Bogotá: la Catedral de la Sal, el Museo de Oro, el cerro de Monserrate… siempre bien acompañados por los seminaristas de Funza. El domingo tuvimos un paseo a Chinauta, municipio de Fusagasugá, donde la provincia de Colombia tiene una casa de encuentros y retiros, en una zona cálida, a sólo dos horas de Bogotá.

Hoy lunes, empezamos el día con la celebración eucarística, esta vez presidida por el P. Marlio Nasayó. Se celebró la memoria de la Beata Sor Rosalía Rendu, Hija de la Caridad.  El P. Marlio destacó la prudencia y el acierto de sor Rosalía para ayudar a Federico Ozanam a discernir su vocación laical como evangelizador y servidor de los pobres.

Reunidos en la sala de conferencias, el  P. Orlando Escobar, Visitador de Colombia, motivó a los presentes para hacer una breve evaluación de la primera semana del curso. Se destacaron los siguientes aspectos:
·         la creatividad de los ponentes para presentar con profundidad y claridad los temas
·         la cordial acogida de todos los cohermanos de la provincia.
·         la participación y disponibilidad de los seminaristas (Seminario Interno y Teologado), y la buena integración que se ha logrado con los demás misioneros.

A continuación, el P. Orlando presentó al P. Gilson Cézar Camargo, CM. de la Provincia de Curitiba, Brasil, Vicario Parroquial y Profesor de Teología, quien trabajó durante varios años en el Departamento de Liturgia del CELAM. P. Gilson empezó diciendo que a pesar de la dificultad del idioma se sentía muy cómodo porque todo vicentino habla el idioma del amor y del compromiso con los pobres… y ese leguaje lo entendemos todos.

Señaló que el Seminario Mayor no es un lugar de formación de futuros sacerdotes, sino el lugar donde se ofrece la oportunidad de tener una identidad cristiana. En este sentido los capítulos 7 y 8 de la Ratio Formationis expresan una preocupación por situar la formación en dos ejes: Teología y Carisma.
Ambos ejes guardan una mutua relación puesto que la Teología sostiene la actualidad y la eficiencia del carisma vicentino, y el Carisma enriquece la reflexión teológica. El punto de encuentro del Carisma y la Teología es la Salvación. En la Teología está expresado el sueño de Jesucristo, y en el Carisma está expresado el sueño de san Vicente de Paúl. ¿Cómo ilusionar a los jóvenes en formación con el sueño de Jesucristo y de san Vicente? Esto nos lleva a una realidad novedosa y exigente: la mistagogía del Seminario Mayor.
Luego P. Gilson habló de la Salvación como PROYECTO, REVELACIÓN Y SANTIFICACIÓN.
Dios tiene un PROYECTO que es posible comprender por las señales que lo expresan: el amor, el perdón, la justicia, la solidaridad, el compartir, la fraternidad… frente a estas señales descubrimos otras que son propias de un mundo sumergido en las tinieblas del pecado: la violencia, la corrupción, el egoísmo, la desigualdad social, la discriminación en todos los niveles… ¡La salvación es creer que el Proyecto de Dios es posible!

El proyecto de Dios ha sido REVELADO, se ha hecho persona, se ha hecho carne: Jesucristo es la revelación del proyecto de Dios a través de su vida y su misión. Si el Seminario Mayor es el espacio donde se forja una auténtica identidad cristiana, entonces la formación debe posibilitar aquel coraje necesario para asumir el proyecto de Jesucristo hasta las últimas consecuencias, en la obediencia a la voluntad del Padre y en el servicio a los hermanos.

El Espíritu Santo es quien nos da el coraje, la fuerza para comprometer toda nuestra vida en la realización del proyecto de Dios. La SANTIFICACIÓN es la plena realización del proyecto de Dios en nuestras vidas, en nuestro mundo, en la historia. Toda esta realidad salvífica, ¿ilusiona a los estudiantes en esta etapa de la formación?

En la segunda parte de la exposición, P. Gilson habló del Carisma Vicentino. La mistagogía de san Vicente de Paúl se fundamenta en tres puntos:
1.      El coraje de abrir los ojos a la realidad de su tiempo.
2.      Una vida en constante cambio, conversión, metanoia.
3.      Una respuesta eficaz al clamor de los pobres de su tiempo.

El Carisma Vicentino nació de hechos de la vida, de la realidad. Concretamente de dos acontecimientos que marcaron la vida de Vicente: Gannes-Folleville y Chatillon- les- Dombes. A través de estos sucesos, san Vicente se encuentra con Jesucristo Misionero y Servidor de los pobres, y hace de esta experiencia el centro de su fe y actividad.
Tradicionalmente se ha hablado de las “tentaciones” de san Vicente, a saber: la vergüenza por su origen pobre (más que vergüenza, es disconformidad), la curiosidad por saber, conocer, poseer, todo en provecho propio, y la ambición que lo llevó a buscar inicialmente puestos importantes que le permitieran un “honroso retiro” para dedicarse a su familia. Pero, los tres puntos sobre los que se fundamenta la mistagogía de Vicente, permitieron que estas tentaciones enriquezcan el carisma y marquen tres actitudes del misionero vicentino: no conformarse ante una realidad que es contraria al proyecto de Dios, curiosidad que nos lleve a mirar más allá y una ambición que nos comprometa cada vez más en el servicio a los pobres, de manera que todo esfuerzo nos parezca poco.

Durante el almuerzo, dimos gracias a Dios por el don de la vida de nuestro cohermano William Benavides, de la vice-provincia de Costa Rica, quien el día de ayer cumplió años… ¡Felicidades P. William!

Por la tarde, se formaron nuevos grupos de trabajo que reflexionaron en torno a los puntos expuestos por el P. Gilson. El compartir en plenario fue muy enriquecedor y podemos resumir todos los aportes en dos puntos:
·         Tenemos una identidad cristiana, por el bautismo, con un carisma particular que enriquece esta identidad.
·         Tenemos un carisma que nos impulsa hacia los pobres a partir del proyecto salvífico de Dios.
El día de mañana veremos cómo se articulan todas estas ideas con la propuesta formativa de la Ratio Formationis para la etapa del Seminario Mayor.



ENCUENTRO DE FORMACIÓN DE FORMADORES CLAPVI 5 DÍA

CONFERENCIA LATINOAMERICANA
DE PROVINCIAS VICENTINAS
-CLAPVI-

V CURSO DE FORMACIÓN DE FORMADORES
Seminario “Villa Paúl”
Viernes 5 de Febrero de 2016

RATIO FORMATIONIS – CAPÍTULO V
 
CRÓNICA QUINTO DÍA

P. José Jair Vélez Duque, C.M
P. Pepe Adolfo Sánchez Rincón, C.M

La formación durante el año de práctica pastoral”, es el tema que nos ocupa durante el día. El P. Carlos Albeiro Velásquez, es el ponente en este quinto día de encuentro. Un poco antes de pasar al salón de conferencias, tuvimos la celebración de la  santa misa presidida por el P. Reinaldo Bejarano, misionero en la región de Honduras.

La P. Carlos empieza su ponencia partiendo de una premisa: en un proceso de formación ninguno se puede sustraer a la práctica pastoral, ya que esta experiencia brinda solidez comunitaria y  misionera.

Este año de práctica pastoral es de mucha importancia para los jóvenes en formación y no es conveniente  sustraerlos de esta experiencia. Es en el contacto con la realidad, con la comunidad real y  con la realidad del trabajo pastoral como los jóvenes van a poder dar respuesta amuchas de las preguntas que la vida les va a ir poniendo delante. La realidad de la propia comunidad, de la obra apostólica, de la sociedad, de los pobres, los va a estar cuestionando sobre muchos valores y principios. Ellos tienen que ir  afirmando su propia identidad vicenciana. Es en ese caminar acompañado donde cada joven ira encontrando su propia  personalidad como vicenciano, y entonces podrá decidirse todo el tiempo de su vida al seguimiento de Cristo, evangelizador de los pobres.

Afirma el ponente, para san Vicente la formación fue una de sus mayores preocupaciones. El ve la utilidad de una parroquia cercana al seminario para ejercitar a los seminaristas. No significa que san Vicente haya pensado en el año de práctica pastoral como hoy lo concebimos, esto sería un anacronismo, pero sí que consideraba que la formación de los sacerdotes no debía ser teórica y que el ambiente parroquial era ya una escuela de formación apostólica. Ahora, bien, en esta práctica pastoral hay situaciones que preocupan y otras que alientan.

Una vez presentadas estas situaciones, que preocupan y alientan, se aborda la pregunta, ¿qué se entiende por año de práctica pastoral?, pregunta que resuelve la misma Ratio, cuando afirma  que el “año de práctica pastoral no es necesariamente una etapa distinta de formación. Este año puede incluirse en o añadir a una de las etapas de formación”. Puede entenderse que el espíritu de la Ratio es en últimas que se viva esta experiencia como parte del proceso formativo. Se habla luego sobre la finalidad de la formación  en esta etapa, finalidad que viene definida por la Ratio, cuando dice: “proporcionar al misionero una experiencia básica para que discierna con mayor profundidad su vocación a la vida y ministerio vicencianos”. Es, pues, un tiempo que se brinda al misionero para que experimente y aquilate lo que es la vida y el ministerio vicenciano. ¡Es una escuela vocacional!

Continuando con la ponencia, se presentan  lo que son los” objetivos y estrategias”, en los que encontramos los seis ejes que articulan la formación del misionero. Estos ejes son: vicenciano, humano, espiritual, intelectual, apostólico y comunitario.

El ponente termina su intervención presentando algunos “desafíos” para este año de práctica pastoral, como son:

-          La elección del lugar a donde se envía al misionero  en formación es clave.
-          Evaluar objetivamente las cualidades personales del candidato, de modo que sea enviado a una comunidad local donde pueda desarrollar sus potencialidades en bien de la evangelización.
-          Preparar al joven para que asuma el año de práctica pastoral dentro del proceso integral de formación
-          La conciencia de ser enviado a una misión debe ser clara y debe generar sueños y sembrar entusiasmo
-          Generar en él y con él espacios de reflexión de esta praxis, para salirle al paso a un activismo pastoral
-          La pastoral supone  su sello también a lo académico
-          El acompañamiento de esta etapa debe estar marcado por la experiencia de ser “casa – escuela” de discipulado: que afiance la vocación en el seguimiento del Señor.
-          Formar al misionero para la cercanía y la solidaridad con los pobres, procurando que esta supere el plano de lo teórico o emotivo y tenga una verdadera incidencia en su estilo de vida y sus decisiones.

En horas de la tarde, nos reunimos por grupos para dar respuesta a las preguntas que se formularon:

-          Dialogar acerca de la ubicación del año pastoral en el proceso formativo.

-          ¿De qué manera concreta una comunidad local que acoge al misionero se hace responsable con su proceso de formación?

-          ¿Qué horizontes de novedad se abren en esta etapa de formación a partir de este capítulo de la Ratio?

La plenaria, dirigida por el mismo P. Carlos Albeiro, puso de manifiesto grandes expectativas respecto a lo que es y puede ser el Año de Práctica Pastoral. Terminado el diálogo, nos reunimos de nuevo en la capilla para dar gracias a Dios y a María Santísima por el trabajo realizado.



Con la presente crónica les agradecemos  el interés prestado a las mismas y nos despedimos de ustedes, ya que a partir del próximo lunes el P. César Alfonso Chávez, de la Provincia del Perú,  será el encargado de su elaboración.

Toda la formación se ordena a formar buenos pastores
que comuniquen la Vida Plena de Jesucristo
a nuestros pueblos, como quiere Aparecida”.







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